En
6. Diagnóstico y monitorización del tratamiento

Preguntas para responder:

  • ¿Cuál es la utilidad de la medición de la FeNO en niños mayores de cinco años con síntomas dudosos de asma?
  • ¿Cuál es la efectividad de la medición de la FeNO para guiar el tratamiento con glucocorticoides inhalados en niños mayores de cinco años con asma?

¿Cuál es la utilidad de la medición de la FeNO en niños mayores de cinco años con síntomas dudosos de asma?

La medición de la fracción exhalada de óxido nítrico (FeNO) evalúa de forma no invasiva la inflamación eosinofílica de las vías aéreas y su medición puede ser utilizada como apoyo en el diagnóstico diferencial del asma.

Las mediciones de la Fracción exhalada de óxido nítrico (FeNO) se pueden obtener en casi todos los adultos y niños mayores de cinco años. Además, se trata de una técnica cada vez más accesible en la asistencia especializada y cuyos resultados se obtienen de manera instantánea.

Sin embargo, la inflamación que tiene lugar en el asma es heterogénea y no siempre se asocia con el aumento de la FeNO (ej: inflamación neutrofílica). Además, en pacientes ya tratados con glucocorticoides inhalados puede ser falsamente negativa.

Evidencia científica

Las recomendaciones de las guías seleccionadas no son consistentes. La guía SIGN (45) no hace una recomendación al respecto, y las guías GEMA (46) y de la ATS (82) recomiendan, aunque de forma débil, la medición de la FeNO en este contexto.

Se han identificado dos informes de ETS (88, 89). El primer informe (88) concluye que la medición de la FeNO puede ser utilizada por los neumólogos en el diagnóstico y la monitorización del asma. El segundo informe considera que la medición de la FeNO se encuentra en fase experimental/en investigación y que sigue sin haber un punto de corte validado y estandarizado que permita su utilización en el diagnóstico de asma (89).

Se ha encontrado una revisión sistemática (90) que valora la precisión de la medición de la FeNO en el diagnóstico de broncoespasmo inducido por el ejercicio. En esta revisión, en la que se incluyen estudios con pacientes con asma así como pacientes con sospecha de asma, se concluye que la medición de la FeNO puede ser una herramienta importante para evitar la realización de un test del ejercicio cuando se obtiene un resultado negativo.

Se han identificado 10 estudios con pacientes consecutivos (99-100), siete de los cuales (91-97) utilizaron como comparación el diagnóstico de asma basado en síntomas, junto con los resultados de las pruebas de broncodilatación e hiperrespuesta bronquial. En el estudio de Berkman et al. 2005 (98) se utiliza como comparador el diagnóstico realizado por síntomas junto con la variabilidad del FEV1 en el seguimiento, tanto en respuesta con glucocorticoides y/u otros medicamentos. Otros estudios (99-100) realizan el diagnóstico de asma mediante síntomas y prueba de hiperrespuesta bronquial. Por otro lado, sólo dos de los 10 estudios incluyen pacientes de entre cinco y 18 años (93-97).

En la tabla 1 se presentan los dastos de sensibilidad y especifidad obtenidos en cada uno de los 10 estudios. La sensibilidad oscila entre el 32% y el 88%, siendo mejores los valores de especifidad (entre el 64% y 92%). Los valores predictivos positivos (VPP) van desde el 54,2% hasta el 94,3% y los negativos (VPN) desde el 48,6% al 92%.

Si la medición de la FeNO se aplica en pacientes con una probabilidad pretest del 48% (lo que supone que haya 480 casos por cada 1000), habrá 336 verdaderos positivos y 144 falsos negativos, es decir, 144 pacientes con asma por cada 1000 pacientes que la prueba no ha sido capaz de clasificar como asmáticos. De los 520 pacientes que no tienen asma y a los que se les ha aplicado la prueba, 82 serán falsos positivos, es decir 82 pacientes de 1000 habrán recibido un falso diagnóstico de asma, mientras que 438 habrán sido bien clasificados como verdaderos negativos.

Calidad
baja

En cuanto a utilizar la medición de la FeNO para evitar pruebas de hiperrespuesta bronquial, la guía de ATS identifica un estudio realizado en adultos (98) que utiliza la medición de la FeNO como variable subrogada de hiperrespuesta bronquial (82). Los autores concluyen que se puede utilizar la medición de la FeNO para el diagnóstico de asma en pacientes con síntomas respiratorios no específicos, ya que se trata de un test seguro, sencillo y con un valor diagnóstico comparable al de las pruebas convencionales de provocación bronquial. En este estudio se define como punto de corte óptimo para diferenciar asmáticos de no asmáticos un nivel de la FeNO de 7ppb, de forma independiente al criterio utilizado para definir el diagnóstico de asma (PC20-Concentración de estímulo en el aerosol inhalado que produce una caída del 20% en el FEV1– para metacolina ≤3mg/ml, PC20 para adenosín monofosfato de 150 mg/ml o variación de FEV1 >10% para el test del ejercicio). Sin embargo el flujo utilizado para medir la FeNO fue de 250 ml/s, como es lo habitual. Además, los autores señalan que el punto de corte óptimo de la FeNO para el diagnóstico de asma dependerá de la población de estudio, indicando que en este caso se ha realizado en una población de alta prevalencia (47%).

En otro estudio en pacientes con síntomas de asma en los que no se ha demostrado reversibilidad bronquial, un valor mayor de 34 ppb tiene un alto valor predictivo de asma (101); sin embargo, un valor menor o igual a 34 ppb no descarta la presencia de hiperrespuesta bronquial (definida como PC20<16 de metacolina), por lo que en esos casos se tendría que pedir una prueba de provocación para confirmar el diagnóstico de asma. Otro estudio realizado en adultos con síntomas de enfermedad obstructiva respiratoria, concluye que se puede confirmar y descartar el diagnóstico de asma utilizando como puntos de corte valores mayores que 46 ppb y menores que 12 ppb, respectivamente, lo que supone que para evitar una prueba de provocación bronquial en un paciente se deben realizar mediciones del nivel de la FeNO en tres pacientes con síntomas y con resultados espirométricos no sospechosos (94) (hiperrespuesta bronquial a metacolina definida como PC20 ≤16 mg/ml).

Resumen de la evidencia

Calidad
baja
En pacientes con probabilidad pretest del 48%, habrá 336 verdaderos positivos y 144 falsos negativos, es decir 144 pacientes con asma por cada 1000 pacientes que la prueba no ha sido capaz de clasificar como asmáticos. De los 520 pacientes que no tienen asma y a los que se les ha aplicado la prueba, 82 serán falsos positivos, es decir, 82 pacientes de 1000 habrán recibido un falso diagnóstico de asma, mientras que 438 habrán sido bien clasificados como verdaderos negativos (91-100).

De la Evidencia a la recomendación

Los aspectos que han determinado la fuerza y la dirección de esta recomendación han sido los siguientes:

  1. La calidad global de la evidencia es baja.Se considera que la evidencia que existe es de baja calidad debido a que los estudios han sido principalmente realizados en adultos; y la importante heterogeneidad e imprecisión de resultados de sensibilidad y especifidad.
  2. El balance entre beneficios y riesgos: Los beneficios y riesgos/inconvenientes están equilibrados.La definición de asma en los diferentes estudio es heterogénea, las poblaciones y los valores de corte considerados para el diagnóstico también lo son.No hay homogeneidad en los aparatos de medida de FeNO y en el flujo espiratorio adecuado para medirlo. Hay un excesivo número de falsos positivos y negativos ya que hay mucha incertidumbre en los valores normales del FeNO y que dependen de la edad, la talla, del uso de GCI (Glucocorticoides inhalados) y del estado atópico entre otros.
  3. Valores y preferencias de pacientes y/o sus ciudadores: Probable incertidumbre y variabilidad en la opinión sobre los desenlaces.No se ha podido extraer información de utilidad del grupo focal realizado. Sin embargo, como se trata de una prueba sencilla de realizar y que no tiene efectos adversos, se piensa que las preferencias son similares para todos los pacientes.
  4. Costes y uso de recursos: Los costes son altos en relación a los beneficios.Se trata de una prueba cara de realizar. Las unidades de asma ya cuentan con equipos para medir la FeNO. No se considera necesario la implantación en AP.Por lo tanto, debido a la baja calidad de la evidencia disponible y a la falta de estandarización y validación en el punto de corte, así como su validez exclusivamente para asma eosinofílica, no podemos recomendar en el momento actual el uso generalizado de esta prueba.

Recomendaciones

Fuerte
Se recomienda no utilizar de forma generalizada la medición de la FeNO para el apoyo en el diagnóstico de asma en niños mayores de cinco años.
Se sugiere la utilización de la medición de la FeNO para apoyar el diagnóstico de asma, sólo en atención especializada, en niños con síntomas dudosos de asma y resultados no concluyentes en las pruebas de función pulmonar.

¿Cuál es la efectividad de la medición de la FeNO para guiar el tratamiento con glucocorticoides inhalados en niños mayores de cinco años con asma?

Cada vez hay mayor evidencia de que la respuesta a tratamiento con esteroides es más probable en pacientes que presentan inflamación eosinofílica, y una forma indirecta de valorar este tipo de inflamación es midiendo la fracción de óxido nítrico exhalado (FeNO). A este respecto, se ha demostrado que los niveles de la FeNO disminuyen de forma dosis dependiente con el tratamiento glucocorticoide y que aumentan cuando dicho tratamiento se retira (102).

Debido a esa relación, se ha propuesto que el nivel de FeNO podría utilizarse para guiar el tratamiento con glucocorticoides de pacientes con asma, y que podría tratarse de una estrategia más eficaz a la hora de adaptar las intervenciones en asma en comparación con las estrategias que tienen en cuenta sólo los síntomas clínicos (acompañados o no de espirometría/pico flujo).

Evidencia científica

La guía del SIGN (45) señala que se necesitan más estudios para establecer si se pueden identificar subgrupos de pacientes con asma en los que el tratamiento guiado por biomarcadores sea efectivo. Sin embargo, las guías GEMA (46) y ATS (82) sí la recomiendan (GEMA de forma débil y ATS de forma fuerte).

Un informe de evaluación publicado por AETSA (Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de Andalucía) (103) concluye que la validez clínica de la utilización de la determinación de los valores de la FeNO para el control del asma infanto-juvenil no ha sido establecida de forma concluyente, y que su utilización no mejora los resultados.

Se ha encontrado una revisión Cochrane (104) y otra revisión más reciente basada en los mismos resultados de la revisión Cochrane, aunque centrada en los ensayos realizados en niños (105).

En la tabla GRADE se presentan los resultados de los cuatro estudios en niños (106-109) incluidos en la revisión Cochrane (104), ya que posteriormente no se han identificado nuevos estudios al respecto.

Según los autores, estos estudios difieren de forma significativa en la definición de lo que se considere como exacerbación de asma, los puntos de corte utilizados para la FeNO y en las estrategias seguidas para ajustar la medicación. De Jongste et al. 2009 (108) define «exacerbación de asma» como «visitas a urgencias, hospitalizaciones o «curso de prednisolona oral»; Fritsch et al. 2006 (109) la define como uso oral de glucocorticoides, visita no programada por síntomas de asma en las últimas cuatro semanas, y/o aumento de los síntomas de asma y/o disminución de más de 10% del FEV1 (L). Pjinenburg et al. 2005 (7) define una exacerbación como deterioro de los síntomas que requiere un curso de prednisona oral, y Szefler et al. 2008 (107) combina el ingreso hospitalario, las visitas no programadas y el uso oral de prednisona. La comparación frente a la que se estudia la medición de la FeNO también difiere en los cuatro estudios. De Jongste et al. 2009 (108) se basan en la puntuación de los síntomas, que es enviado vía electrónica cada tres semanas. Fritsch et al. (109) basaban su decisión de tratamiento de síntomas, uso de β2 de corta duración y la función pulmonar. Pijnenburg et al. (7) usaban las escalas de síntomas de los diarios, y Szefler (107) tenía en cuenta la estrategia de la NAEPP (National Asthma Education and Prevention Programa.)

En cuanto a la edad y el tipo de pacientes incluidos en los estudios, Pijnenburg et al. 2005 incluye niños de seis a 18 años de edad con asma atópico; Szeffer et al. 2008 incluye pacientes con asma persistente de 12 a 20 años, de Jongste et al. 2009, pacientes de seis a 18 años con asma leve o moderada y por último, Fritsch et al. 2006, incluye a niños de seis a 18 años con asma leve-moderada persistente, todos con un prick test o RAST positivo al menos a uno de los siete aeroalérgenos comunes.

En lo que a resultados se refiere, se observa que con la estrategia para guiar el tratamiento con GCI que añade la medición de la FeNO disminuye el número de pacientes con una o más exacerbaciones (DR de -0,063 (IC95% de -0,124 a 0,002)) en comparación a la estrategia basada en síntomas con o sin espirometría o pico flujo. Sin embargo, esto lo hace a expensas de una mayor dosis de glucocorticoides inhalados final (DM de 140,18 µg (IC95% de 28,94 a 251,43).

Calidad
moderada
Calidad
baja

Además, no se observan diferencias significativas en el % predicho del FEV1% (DM de 1,81 (IC95% de 0,64 menos a 4,25 más)) y ni en la escala de síntomas (DEM de 0,04 más (IC95% de 0,11 menos a 0,2 más)).

Calidad
baja
moderada

Resumen de la evidencia

Calidad
moderada
La estrategia para guiar el tratamiento con GCI a la que se le añade la medición de la FeNO disminuye el número de pacientes con una o más exacerbaciones (DR de-0,063 (IC95% de -0,124 a 0,002), aunque a expensas de aumentar la dosis glucocorticoides inhalados final (DM de 140,18 µg (IC95% de 28,94 a 251,43) (106-109).

De la Evidencia a la recomendación

Los aspectos que han determinado la fuerza y la dirección de esta recomendación han sido los siguientes:

  1. La calidad global de la evidencia es moderada.Teniendo en cuenta los posibles sesgos y la imprecisión en la estimación de la dosis de GCI final, se considera que la evidencia que existe es de baja calidad.
  2. El balance entre beneficios y riesgos: Los riesgos/inconvenientes superan ligeramente los beneficios.La estrategia de medir la FeNO para guiar el tratamiento con GCI disminuye el número de pacientes con una o más exacerbaciones (DF de -0,063 (IC95% de -0,124 a 0,002)), pero a expensas de utilizar una mayor dosis de glucocorticoides inhalados final (DM de 140,18 µg (IC95% de 28,94 a 251,43).
  3. Valores y preferencias de pacientes y/o sus ciudadores: Poca incertidumbre y opiniones similares (sin variabilidad).No se pudo obtener información al respecto en el grupo focal realizado.
  4. Costes y uso de recursos: Los costes son altos en relación a los beneficios.Por lo tanto, dada la incertidumbre de la evidencia actual, el coste de la prueba y la espera de nuevos estudios, en el momento actual no se recomienda el uso generalizado de la prueba.

Recomendaciones

Fuerte
Se recomienda no utilizar la medición de la FeNO de forma generalizada para guiar el tratamiento con glucocorticoides de niños con asma.
Se sugiere la posibilidad de utilizar la medición de la FeNO en el ámbito de la atención especializada en casos seleccionados para poder predecir una posible reagudización en aquellos niños con asma a los que se retira o disminuye el tratamiento con glucocorticoides inhalados.

Bibliografía  6. Diagnóstico y monitorización del tratamiento

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