La Asociación Española de Vacunología advierte de que repetir dosis sin necesidad no aporta beneficio y puede aumentar los riesgos.
GuíaSalud ha incorporado una nueva Recomendación de No Hacer (RNH) en la que se desaconseja reiniciar pautas de vacunación incompletas cuando se han respetado los intervalos mínimos establecidos entre dosis.
La recomendación, elaborada por la Asociación Española de Vacunología (AEV), señala que en estos casos no es necesario comenzar de nuevo la pauta, ya que no se obtiene un beneficio inmunológico adicional. Como excepción, el documento indica la vacuna oral frente a la fiebre tifoidea, que sí debe reiniciarse si han transcurrido más de tres semanas entre dosis.
Actualmente la vacunación está considerada como una de las medidas de salud pública con mayor impacto en la reducción de la mortalidad y la morbilidad, por lo que mantener una correcta estrategia vacunal resulta fundamental para la protección de la población frente a una amplia variedad de enfermedades infecciosas.
En este sentido, iniciar de nuevo una pauta sin justificación puede suponer para el paciente la exposición a efectos adversos innecesarios, además de una pérdida de oportunidades de inmunización y un uso ineficiente de los recursos sanitarios.
La recomendación también pone el foco en la importancia de asegurar que las personas con mayor riesgo de complicaciones reciban las vacunas adecuadas en el momento oportuno, siguiendo siempre las indicaciones basadas en la evidencia científica.
Con esta iniciativa, GuíaSalud y la Asociación Española de Vacunología buscan promover prácticas vacunales más seguras y eficaces, contribuyendo a mejorar la cobertura y la protección frente a enfermedades prevenibles.
La recomendación completa puede consultarse en el portal de GuíaSalud: https://portal.guiasalud.es/no-hacer/no-reiniciar-pautas-de-vacunacion-incompletas/
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GuíaSalud ha publicado recientemente la actualización del capítulo sobre infecciones del tracto respiratorio superior en pediatría, incluido en la Guía terapéutica antimicrobiana del Sistema Nacional de Salud. Se trata de un documento de referencia dirigido a profesionales sanitarios que aborda el diagnóstico, tratamiento, prevención y seguimiento de estas patologías, una de las causas más frecuentes de consulta en la infancia.
La actualización ha sido elaborada en el marco del Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), impulsado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), con el objetivo de incorporar la evidencia científica más reciente y mejorar la práctica clínica dentro de este ámbito.
Las infecciones del tracto respiratorio constituyen uno de los procesos más habituales en la práctica clínica cotidiana, tanto en el medio hospitalario como en el ambulatorio. Los patógenos causantes de estas infecciones son capaces de adquirir mecanismos de resistencia a los antimicrobianos de uso habitual, correlacionando el consumo de antibióticos con el desarrollo de dichas resistencias. En pediatría, un alto porcentaje de las consultas están motivadas por una enfermedad infecciosa, tratándose hasta en un 70% de una infección respiratoria. Es por ello que se actualiza la evidencia del tratamiento de dichas infecciones en pediatría del mismo capítulo de la Guía terapéutica antimicrobiana del SNS.
Sin embargo, la mayoría de ellas son de origen vírico o presentan un curso leve y autolimitado, lo que hace innecesario el uso sistemático de antibióticos. A pesar de ello, una parte significativa de los niños atendidos en consultas ambulatorias recibe este tipo de tratamiento.
Según recogen las investigaciones, el uso inadecuado de antimicrobianos se asocia al desarrollo de resistencias bacterianas, un problema de salud pública que dificulta el tratamiento de futuras infecciones. Además, el empleo de antibióticos puede provocar efectos adversos como alergias, diarreas o sobreinfecciones, aumentando la frecuentación sanitaria.
Es por eso que, en este contexto, la guía pone el foco en la necesidad de optimizar la prescripción antibiótica, y reforzar la educación sanitaria, especialmente dirigida a las familias, para favorecer un uso responsable de estos medicamentos.
El documento aborda distintas situaciones clínicas habituales en la práctica pediátrica, como la faringoamigdalitis, la escarlatina, la laringitis aguda, el resfriado común y la gripe, así como la otitis media aguda o la sinusitis, entre otras. Además de proporcionar recomendaciones sobre cuándo está indicado el tratamiento antibiótico, incluye orientaciones relativas al diagnóstico, al tratamiento sintomático y a las medidas no farmacológicas en el abordaje de estas infecciones.
La publicación forma parte del compromiso de GuíaSalud con la difusión de recomendaciones basadas en la evidencia científica, con el objetivo de mejorar la calidad asistencial y promover un uso adecuado de los recursos sanitarios.
La guía completa puede consultarse en el portal de GuíaSalud:
https://portal.guiasalud.es/gpc/infecciones-tracto-respiratorio-superior-pediatria/
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GuíaSalud recientemente ha incorporado a su catálogo una nueva Recomendación de No Hacer (RNH) en la que se desaconseja utilizar 2 tipos de medicamentos: opioides mayores y benzodiacepinas, para el tratamiento de las personas con fibromialgia. La iniciativa ha sido elaborada por la Sociedad Española de Reumatología (SER) con el objetivo de promover una atención más segura y efectiva, basada en la evidencia científica.
Según la recomendación, la efectividad de estos fármacos en pacientes con fibromialgia es insuficiente, mientras que los riesgos asociados a su uso —tales como la posibilidad de adicción, efectos adversos graves o interacciones con otros medicamentos— está bien constatado.
Por otro lado, los datos disponibles indican que alrededor del 27% de las personas con fibromialgia reciben opioides mayores, una situación que, como demuestran los datos analizados hasta el momento, puede contribuir a empeorar algunos síntomas de la enfermedad, dado que los efectos secundarios y las interacciones con otros medicamentos no son despreciables. De hecho, en determinados pacientes se ha observado que la retirada de estos medicamentos se asocia a una mejoría de las manifestaciones clínicas.
Así pues, con esta recomendación, tanto GuíaSalud como la Sociedad Española de Reumatología buscan fomentar un uso más prudente de estos fármacos y favorecer la toma de decisiones clínicas más seguras y efectivas para las personas con fibromialgia.
Tanto esta recomendación completa como otras muchas que impulsamos desde GuíaSalud, pueden consultarse en el portal oficial de GuíaSalud, en el siguiente enlace:
https://portal.guiasalud.es/wp-content/uploads/2025/12/rnh_61_201.pdf
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El Programa de Guías de Práctica Clínica (GPC) en el SNS de GuíaSalud incorpora a la elaboración de guías de práctica clínica el proceso de Exposición Pública, con objeto de permitir que otras organizaciones del ámbito de la salud, ajenas al proceso de elaboración y revisión de la GPC, puedan participar en la revisión del borrador de las GPC del Programa.
Próximamente el Programa de GPC en el SNS iniciará la Exposición Pública del borrador de la sobre el manejo de fármacos antidiabéticos en personas con Diabetes Mellitus tipo 2.
La guía ha sido elaborada por el Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud (IACS) y aborda cuestiones clave relacionadas con el diagnóstico, el tratamiento, el manejo y seguimiento clínico de las personas con Diabetes Mellitus tipo 2 además de aspectos educacionales.
Más información sobre el alcance, objetivos y preguntas clínicas de la GPC se pueden encontrar aquí.
Todas aquellas organizaciones nacionales del ámbito de la salud que estén interesadas en participar en dicho proceso deberán estar registradas como Grupo de Interés (GI) como muy tarde el 3 de julio de 2026.
Para solicitar la participación, puede registrarse aquí. Los criterios para participar como Grupo de Interés se pueden consultar aquí.
Más información sobre la exposición pública de las GPC del Programa aquí.
El Programa de Guías de Práctica Clínica (GPC) en el SNS de GuíaSalud incorpora a la elaboración de guías de práctica clínica el proceso de Exposición Pública, con objeto de permitir que otras organizaciones del ámbito de la salud, ajenas al proceso de elaboración y revisión de la GPC, puedan participar en la revisión del borrador de las GPC del Programa.
Próximamente el Programa de GPC en el SNS iniciará la Exposición Pública del borrador de la Guía de Práctica Clínica (GPC) sobre el Manejo del Dolor Crónico Primario
La guía ha sido elaborada por el Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud (IACS) y aborda cuestiones clave relacionadas con el diagnóstico, el tratamiento, el manejo y seguimiento clínico de las personas con dolor crónico primario además de aspectos educacionales.
Más información sobre el alcance, objetivos y preguntas clínicas de la GPC se pueden encontrar aquí (pdf).
Todas aquellas organizaciones nacionales del ámbito de la salud que estén interesadas en participar en dicho proceso deberán estar registradas como Grupo de Interés (GI) como muy tarde el 26 de junio de 2026.
Para solicitar la participación, puede registrarse aquí. Los criterios para participar como Grupo de Interés se pueden consultar aquí.
Más información sobre la exposición pública de las GPC del Programa aquí.
El Programa de Guías de Práctica Clínica (GPC) en el SNS de GuíaSalud incorpora a la elaboración de guías de práctica clínica el proceso de Exposición Pública, con objeto de permitir que otras organizaciones del ámbito de la salud, ajenas al proceso de elaboración y revisión de la GPC, puedan participar en la revisión del borrador de las GPC del Programa.
Próximamente el Programa de GPC en el SNS iniciará la Exposición Pública del borrador de la Guía de Práctica Clínica (GPC) para el Manejo de la Hipertensión Arterial en Atención Primaria.
La guía ha sido elaborada por el Servicio de Evaluación y Planificación del Servicio Canario de la Salud (SESCS) y aborda cuestiones clave relacionadas con el diagnóstico, el tratamiento, el manejo y seguimiento clínico de las personas con hipertensión arterial además de aspectos educacionales.
Más información sobre el alcance, objetivos y preguntas clínicas de la GPC se pueden encontrar aquí.
Todas aquellas organizaciones nacionales del ámbito de la salud que estén interesadas en participar en dicho proceso deberán estar registradas como Grupo de Interés (GI) como muy tarde el 22 de junio de 2026.
Para solicitar la participación, puede registrarse aquí. Los criterios para participar como Grupo de Interés se pueden consultar aquí.
Más información sobre la exposición pública de las GPC del Programa aquí.
La salud de las personas no depende únicamente de factores biológicos o genéticos. El lugar en el que vivimos, trabajamos o nos relacionamos influye de manera decisiva en nuestro bienestar. De hecho, la evidencia señala que la salud y la enfermedad dependen más del código postal que del código genético, lo que pone de relieve el peso de los determinantes sociales, es decir, cómo el conjunto de circunstancias a través de las cuales las personas nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen, así como los sistemas establecidos para combatir las enfermedades, condicionan la salud.
Bajo esta premisa, la guía “Participar para ganar salud” (pdf), basada en la adaptación española de las recomendaciones internacionales sobre participación comunitaria, pone el foco en el papel activo de la ciudadanía como elemento clave para mejorar la salud y reducir desigualdades. Este documento es la versión para todos los públicos de la «Guía Participación Comunitaria: Mejorando la salud y el bienestar y reduciendo desigualdades en salud».
El documento, del que nos hacemos eco desde GuíaSalud, ha sido elaborado en el marco del proyecto AdaptA GPS, con la participación de profesionales de distintas instituciones y bajo la coordinación del Ministerio de Sanidad, y plantea la idea central de que, para mejorar la salud colectiva, es necesario contar con las personas en la toma de decisiones que afectan a su vida cotidiana. Además, esta versión se presenta como una herramienta accesible para todos los públicos, con un lenguaje claro y sin tecnicismos, que busca implicar tanto a profesionales como a la ciudadanía.
La salud también se construye fuera del sistema sanitario
Condiciones de vida como el entorno urbano, el empleo, la educación o los cuidados influyen directamente en la salud. Por ello, decisiones como el diseño de una calle, un menú escolar o las condiciones laborales tienen un impacto real en el bienestar de la población.
Sin embargo, estas decisiones suelen adoptarse en ámbitos técnicos o políticos sin la participación directa de la ciudadanía. La guía subraya que incorporar la voz de las personas permite diseñar medidas más eficaces, adaptadas a las necesidades reales y con mayor impacto en la salud.
Además, participar no solo mejora las políticas públicas, sino también la propia salud de las personas, al fortalecer las redes sociales, el apoyo comunitario y el sentimiento de pertenencia. Contar con redes sólidas de cuidado y con entornos donde el encuentro sea seguro y agradable es un factor clave para la salud colectiva.
Uno de los aspectos clave que analiza la guía es la desigualdad en salud. En España, existen diferencias significativas en la esperanza de vida y en los años vividos con buena salud en función de factores como el nivel socioeconómico, el género o el origen.Por ejemplo, estudios han detectado diferencias de hasta ocho años en la esperanza de vida entre barrios de una misma ciudad. Estas desigualdades, además de injustas, son evitables y afectan al conjunto de la sociedad. También se observan diferencias en los años vividos con buena salud, ya que son menores en mujeres, en personas con trabajos manuales o en colectivos migrantes y racializados. Esto refleja una “escalera social” en la que la salud empeora a medida que disminuyen los recursos y la capacidad de control sobre la propia vida.
En este contexto, la participación comunitaria se plantea como una herramienta para garantizar que todas las voces, especialmente las de los colectivos más vulnerables, estén presentes en las decisiones que afectan a la salud.
Una guía para hacer efectiva la participación
La guía adapta al contexto español las recomendaciones de National Institute for Health and Care Excellence (NICE), basadas en la evidencia sobre qué estrategias funcionan realmente en participación comunitaria.Su objetivo es ofrecer un lenguaje común y accesible que facilite la implicación de la ciudadanía, los profesionales, las administraciones públicas y el tejido asociativo.
Entre sus principales aportaciones destacan cinco líneas de acción:
Participación, salud y equidad: un cambio de enfoque
La guía propone avanzar hacia un modelo de salud más participativo, en el que las personas dejen de ser receptoras pasivas y pasen a formar parte activa de las decisiones que afectan a su bienestar.
Este enfoque no solo mejora la calidad de las prestaciones o acciones en salud , sino que contribuye a construir sociedades más justas, cohesionadas y saludables. Además, promueve una forma de trabajo basada en la confianza, el compromiso y el desarrollo de capacidades comunitarias, entendiendo que estos procesos requieren tiempo y recursos.
En definitiva, participar no es solo un derecho, sino también una herramienta eficaz para ganar salud y reducir desigualdades.
El documento, basado en una revisión sistemática de la evidencia con metaanálisis, y en el consenso de expertos, busca orientar la toma de decisiones clínicas en una patología poco frecuente, pero de alto impacto
Zaragoza, mayo de 2026.- GuíaSalud ha publicado un nuevo Producto Basado en la Evidencia (OPBE) centrado en el manejo del ictus isquémico en la infancia y la adolescencia, un documento concebido como una herramienta de apoyo a los profesionales sanitarios en la toma de decisiones clínicas ante esta patología.
El OPBE ha sido elaborado por el Área de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de Andalucía (AETSA) en el marco del Plan anual de trabajo de la Red Española de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y Prestaciones del Sistema Nacional de Salud, financiado por el Ministerio de Sanidad.
El ictus en población pediátrica, aunque menos frecuente que en adultos, representa una de las diez causas más habituales de mortalidad entre los 5 y los 24 años. Sus consecuencias pueden ser especialmente graves, ya que hasta el 50 % de los recién nacidos y el 65 % de los niños y niñas mayores de un mes que lo sufren presentan déficits motores duraderos. A su vez, hasta el 60 % de los casos neonatales desarrollan déficits cognitivos, especialmente en funciones ejecutivas y del lenguaje.
Esta elevada carga de enfermedad, junto con la falta de recomendaciones específicas adaptadas por edad, ha motivado la elaboración de este OPBE, que pone el foco en el tratamiento del ictus isquémico agudo en la infancia y la adolescencia.
El documento combina una revisión sistemática de la literatura con un proceso de consenso de expertos mediante el método RAND/UCLA. En total, se evaluaron 128 escenarios clínicos relacionados con el uso de tratamientos como la trombectomía mecánica y la fibrinólisis con rtPA.
El objetivo principal ha sido identificar las opciones terapéuticas más adecuadas en función de las características del paciente, analizando tanto su efectividad como su seguridad, y desarrollando una herramienta de ayuda a la toma de decisiones para profesionales sanitarios.
Los resultados del análisis muestran que, en términos generales, los tratamientos evaluados presentan resultados similares en efectividad y seguridad a los observados en población adulta. En concreto, se alcanzaron tasas de buena reperfusión (mTICI score 2b–3) superiores al 87 %, mientras que las complicaciones hemorrágicas se situaron por debajo del 5 % tanto en trombectomía como en fibrinólisis.
No obstante, el documento subraya que una de las principales limitaciones actuales es la falta de criterios claramente definidos para identificar qué pacientes pediátricos son los más adecuados para cada tratamiento.
El consenso con el método RAND/UCLA aporta matices importantes en función de la edad del paciente:
El OPBE también pone de relieve la complejidad del diagnóstico en población pediátrica. A diferencia de los adultos, los síntomas pueden ser menos específicos, especialmente en edades tempranas, donde pueden presentarse como crisis epilépticas, alteraciones del nivel de conciencia o déficits neurológicos focales.
Esta variabilidad clínica, unida a la baja frecuencia de la enfermedad, hace imprescindible un alto índice de sospecha y una identificación temprana de factores de riesgo para mejorar el pronóstico.
Con la difusión de este OPBE, GuíaSalud contribuye a reducir las lagunas de conocimiento existentes y a mejorar la calidad de la atención sanitaria en un ámbito especialmente sensible como es el manejo del ictus pediátrico.
El documento no solo sintetiza la mejor evidencia disponible, sino que también propone criterios de uso adecuado y líneas de investigación futura, con el objetivo de avanzar hacia una atención más precisa, segura y adaptada a las necesidades de niños y adolescentes.
El OPBE Manejo del Ictus en la Infancia y Adolescencia puede consultarse en el siguiente enlace: https://portal.guiasalud.es/opbe/manejo-ictus-isquemico-infancia-adolescencia/
La Sociedad Española de Reumatología advierte de los riesgos de iniciar dosis máximas o mantener niveles bajos sin alcanzar el objetivo terapéutico
Recientemente, el portal de GuíaSalud ha incorporado una nueva Recomendación de No Hacer (RNH) en la que se desaconseja iniciar el tratamiento hipouricemiante con la dosis máxima aprobada o mantener dosis bajas cuando no se ha alcanzado el objetivo terapéutico de niveles de ácido úrico en sangre.
La recomendación, elaborada por la Sociedad Española de Reumatología (SER), subraya la importancia de ajustar la dosis de estos tratamientos de forma progresiva, teniendo en cuenta factores de distinta naturaleza como la respuesta clínica del paciente, sus niveles séricos de ácido úrico y la tolerancia al medicamento.
Este tipo de fármacos, utilizados de manera habitual en el abordaje de enfermedades del sistema musculoesquelético y del tejido conectivo, requieren un seguimiento individualizado para garantizar su eficacia y seguridad.
El documento pone el foco en evitar prácticas que pueden no aportar beneficios clínicos o incluso generar riesgos, como por ejemplo el uso inadecuado de dosis, y apuesta por una estrategia de ajuste gradual que permita alcanzar los objetivos terapéuticos de forma segura.
Una vez más, con esta recomendación GuíaSalud refuerza la importancia de una atención basada en la evidencia científica, orientada a optimizar los tratamientos y en mejorar los resultados en salud de los pacientes.
La recomendación completa puede consultarse en el portal de GuíaSalud.
https://portal.guiasalud.es/wp-content/uploads/2026/02/rnh_51_207.pdf
Si te ha interesado este artículo y quieres saber más sobre guías y recomendaciones de GuíaSalud, puedes hacerlo en el siguiente enlace.
• Profesionales, instituciones y pacientes abordan el impacto de las recomendaciones de “No hacer” para mejorar la calidad asistencial y la sostenibilidad del sistema
• GuíaSalud refuerza su compromiso con las prácticas basadas en la evidencia y presenta su nueva identidad visual en el marco de estas jornadas
Zaragoza, 14 de abril de 2026.- La jornada científica de GuíaSalud, titulada “Hacia una atención centrada en el valor: Adecuación de la asistencia y Recomendaciones de No Hacer” ha reunido este martes a más de 200 personas en el salón de actos Ernest Lluch del Ministerio de Sanidad, en Madrid, en una cita que ha puesto el foco en cómo mejorar la práctica clínica evitando intervenciones innecesarias y reforzando el papel activo de los y las pacientes en la toma de decisiones.
Organizada por la Secretaría de GuíaSalud, y el Ministerio de Sanidad, la jornada ha estado dirigida a profesionales sanitarios, sociedades científicas, asociaciones de pacientes, agencias de evaluación, medios especializados y ciudadanía interesada, con el objetivo de conocer como las comunidades autónomas implementan recomendaciones para adecuar la práctica clínica a la evidencia y el papel de las sociedades científicas en la iniciativa de “No Hacer”.
Durante la inauguración, el director general de Salud Pública y Equidad en Salud, Pedro Gullón, ha subrayado que la atención sanitaria debe basarse en la mejor evidencia disponible, la experiencia clínica y el contexto del paciente.
“La práctica clínica valiosa es aquella que aporta más beneficios que efectos no deseados, y tiene en cuenta las circunstancias y la opinión de las personas, las cuales deben estar en el centro”, ha señalado Gullón, quien también ha advertido de la importancia de evaluar el balance riesgo-beneficio.
Del mismo modo, ha considerado que “estamos en un momento en el que la atención centrada en el valor ha ganado peso y ahora toca pasar de la reflexión a la acción, priorizando intervenciones que realmente aporten beneficio”.
En la misma línea, la directora gerente del IACS, Elena Gonzalvo, ha destacado que “la evidencia científica es un motor fundamental para la transformación del sistema sanitario”, ya que permite definir buenas prácticas, mejorar la eficiencia y avanzar en equidad.
A su vez, ha remarcado que “evitar prácticas inadecuadas no solo reduce complicaciones, sino que permite que el sistema sea más eficiente y esté mejor orientado hacia lo que realmente necesitan los pacientes”.
Experiencias autonómicas y claves para la implementación
La jornada ha incluido una primera mesa redonda centrada en la implementación de buenas prácticas clínicas y de Recomendaciones de “No Hacer” en las Comunidades Autónomas, con ejemplos de experiencias de Madrid y Navarra.
El subdirector general de Calidad Asistencial de la Comunidad de Madrid, Alberto Pardo, ha destacado el impacto de estas recomendaciones en la sostenibilidad del sistema y la seguridad del paciente. “Desimplementar requiere estrategias multifacéticas, liderazgo clínico, cultura organizativa y constancia”, ha señalado, al tiempo que ha resumido las claves en las “tres ‘E’” de “evidencia, eficiencia y eminencia”.
Por su parte, Ana Mateo, del Servicio Navarro de Salud, ha incidido en que la implantación de la evidencia “es un proceso continuo, dinámico e interactivo” que requiere formación, evaluación constante y compromiso organizativo. “Las necesidades de cambio deben surgir de los propios profesionales y apoyarse en estructuras estables para garantizar su sostenibilidad”, ha explicado.
No obstante, ha reconocido la existencia de barreras como la presión asistencial o la falta de tiempo, “que pueden ser oportunidades si se trabajan de forma colaborativa”.
El papel de las sociedades científicas y la comunicación con el paciente
La segunda mesa ha abordado el papel de las sociedades científicas en la identificación y difusión de las Recomendaciones de “No Hacer”.
Desde la Unión Española de Sociedades Científicas de Enfermería (UESCE), María Lourdes de Torres ha puesto el acento en la comunicación con el paciente: “Explicar qué se hace, por qué y para qué, reduce la incertidumbre. Esa conversación es fundamental para mejorar la adherencia”. “Mirar a los ojos, escuchar y adaptar la información a cada persona es tan importante como cualquier otro protocolo”, ha subrayado.
Por su parte, el representante de la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (FACME), Javier García Alegría, ha destacado que “no hacer también es una decisión clínica fundamentada”, y ha defendido la necesidad de un cambio conceptual hacia una medicina basada en el valor, con formación específica y evaluación sistemática. “Esto implica alinear objetivos institucionales, formar a profesionales y pacientes y evaluar de manera sistemática todas las decisiones”, ha indicado en este espacio.
En la misma línea, Antonio Buño, expresidente de la Sociedad Española de Medicina de Laboratorio (SEMEDLAB), ha advertido de la necesidad de mantener las recomendaciones como “documentos vivos” que se actualicen de forma continua porque “la evidencia evoluciona constantemente”, mientras que Fernando Sierra, presidente de la Sociedad Española de Protección Radiológica (SEPR), ha incidido en la importancia de “explicar de forma transparente al paciente decisiones que pueden parecer contraintuitivas”. “Es fundamental explicarlas bien y mantener coherencia en el mensaje entre profesionales”, ha afirmado.
Una estrategia transformadora para el sistema sanitario
En la clausura, el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, ha destacado que las Recomendaciones de “No Hacer” responden a “una filosofía clínica transformadora” que cuestiona la inercia intervencionista y reconoce la existencia de prácticas innecesarias.
“Las recomendaciones deben ser una herramienta dinámica, adaptada a nuevas realidades”, ha señalado, al tiempo que ha advertido que no deben confundirse con políticas de recortes y que “abandonan la inercia de “hacer por hacer” reconociendo que existen ámbitos de sobreactuación”.
Por su parte, María Fernández, subdirectora de Calidad Asistencial, ha subrayado que “un paciente informado es un paciente más seguro” y que “la atención centrada en el valor carece de sentido si el paciente no está en el diálogo”. “La valentía de señalar lo que ya no suma es lo que permite evolucionar al sistema sanitario”, ha apuntado.
Como conclusión, Elena Gonzalvo ha recordado que «es necesaria una estrategia institucional”, ha afirmado.
Nueva identidad e imagen en GuíaSalud
La jornada ha servido además para presentar una nueva imagen de GuíaSalud, reforzando su papel como herramienta clave para avanzar hacia un sistema sanitario más eficiente, seguro y centrado en el paciente.
Esta renovación responde a la necesidad de adaptar la imagen a los retos actuales, facilitando una comunicación más clara, accesible y alineada con el enfoque de atención centrada en el valor.
Con este nuevo diseño, se pretende mejorar la identificación de sus recursos y reforzar su papel como referencia para profesionales y pacientes en la toma de decisiones basadas en la evidencia.
Sobre GuíaSalud
El Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud (IACS) ejerce la secretaría de GuíaSalud desde el año 2004. Es un organismo del Sistema Nacional de Salud (SNS) en el que participan las 17 Comunidades Autónomas y el Ministerio de Sanidad. Fue creado en 2002 y adoptado en 2003 por el Consejo Interterritorial del SNS como instrumento para mejorar la calidad de la atención sanitaria.
Entre sus funciones se encuentra la de potenciar la elaboración y uso de guías de práctica clínica, recursos y otros productos basados en la evidencia científica para apoyar la toma de decisiones de los profesionales y pacientes en el SNS e impulsar la creación de redes de colaboración entre entidades de toda España.