Ya se mencionó en el apartado “Vivir con diabetes” que convivir con una enfermedad crónica no es tarea fácil. La diabetes es una condición compleja y demandante que exige tomar numerosas decisiones diarias y realizar actividades de autocuidado de manera constante, como medir los niveles de glucosa en sangre, administrar insulina, realizar actividad física teniendo en cuenta diversos factores, seguir una alimentación equilibrada, calcular las cantidades de hidratos de carbono, entre otras.
Las personas con diabetes pueden enfrentar preocupaciones relacionadas con los niveles altos o bajos de azúcar en sangre, el riesgo de complicaciones, la falta de apoyo o comprensión de su entorno, y la incertidumbre sobre el futuro. Esto aumenta el riesgo de desarrollar problemas emocionales o de salud mental, especialmente síntomas de ansiedad y depresión, cuya prevalencia es casi el doble en comparación con la población sin diabetes. Estos problemas pueden dificultar el manejo adecuado de la enfermedad, aumentar el riesgo de complicaciones y reducir la calidad de vida.
La buena noticia es que las personas con DM1 pueden tomar medidas para minimizar el impacto emocional de la enfermedad, mejorar su bienestar y mantener una buena calidad de vida.
A continuación, se analiza el impacto emocional del diagnóstico de diabetes, los problemas psicológicos más frecuentes asociados con la DM1 y las estrategias para prevenirlos y/o gestionarlos de manera adecuada.
¿CUÁL ES EL IMPACTO EMOCIONAL DEL DIAGNÓSTICO DE LA DM1?
El diagnóstico de diabetes marca el inicio de una nueva realidad. Dado su carácter crónico y los cuidados que requiere, es fundamental que la persona, sus familiares y/o cuidadores mantengan una actitud proactiva. Esto puede generar un impacto emocional significativo en la persona y en sus familiares, especialmente en menores de edad.
La forma en que una persona afronta el diagnóstico de la DM1 varía según características individuales, como la edad, el sexo, el entorno familiar, social y cultural, la etapa vital, las experiencias y creencias de la persona sobre la enfermedad, su trayectoria y su capacidad para manejarla.
Las reacciones emocionales iniciales pueden incluir incredulidad, ira, culpa o ansiedad. Sin embargo, para algunas personas que temían una enfermedad más grave pueden sentir alivio al recibir el diagnóstico.
| «Pensé que estaban equivocados, no quise creer que eso nos estuviera pasando. Sentí pánico, rabia, culpa, ganas de llorar y de despertarme y descubrir que todo había sido una pesadilla. Así estuve el primer año y sin darme cuenta un día me estaba sintiendo afortunada porque la diabetes es algo que podemos manejar” Madre de una niña de 10 años, con DM1. |
| “Cuando la médico me dijo que era diabetes, sentí un gran alivio. Pensaba que tenía una enfermedad grave y que me quedaba poco tiempo de vida” Adulto con DM1. |
Independientemente de las reacciones iniciales, logran adaptarse con el tiempo, incorporando la diabetes y su manejo a su vida diaria. Este proceso requiere paciencia y es fundamental contar con el apoyo de profesionales sanitarios, la familia y el entorno (escolar, laboral, etc.).
Buscar apoyo psicológico puede ser muy beneficioso para facilitar la adaptación tanto de la persona con diabetes como de su familia. Además, contactar con una asociación de personas con diabetes permite obtener un apoyo más práctico, ya que sus miembros comprenden de primera mano lo que implica vivir con esta condición.
¿QUÉ PROBLEMAS EMOCIONALES SON MÁS FRECUENTES EN LAS PERSONAS CON DM1?
Angustia por diabetes
La angustia o estrés por diabetes es el nombre del estrés emocional que experimentan a menudo las personas con diabetes al manejar su enfermedad, las múltiples demandas que esta implica y la perspectiva de posibles complicaciones a largo plazo.
Los síntomas de la angustia por diabetes son los siguientes:
- Sentirse abrumado por la carga del manejo de la diabetes
- Frustración por creer que no consiguen los resultados deseados
- Miedo a tener complicaciones a largo plazo
- Estrés por las exigencias del tratamiento
- Culpabilidad si no se hacen los autocuidados como cree que se deberían hacer
- Sentirse incomprendido/a por parte de otras personas
Cuando estas emociones se vuelven frecuentes y/o intensas, afectando significativamente la vida diaria (relaciones, trabajo, manejo de la diabetes, etc.), el estrés tiende a empeorar con el tiempo. Esto puede derivar en agotamiento emocional o burnout por diabetes, así como en problemas más graves, como depresión, ansiedad y un deterioro de la salud general.
Síndrome de burnout (estar quemado/a) por la diabetes
El síndrome de burnout por diabetes es un estado de agotamiento físico y emocional provocado por un estrés continuo relacionado con la enfermedad. Se caracteriza por una sensación de apatía hacia el autocuidado, acompañada de un sentimiento de impotencia. Sus síntomas son los siguientes:
- Sentirse incapaz de manejar la diabetes.
- Desentenderse de las tareas de autocuidado (p. ej., saltarse las dosis de insulina, no comprobar los niveles de glucosa en sangre).
- Comer sin control o tomar alimentos poco saludables.
- No asistir a las consultas.
- Ignorar conscientemente su enfermedad.
Depresión
La depresión es un trastorno del estado de ánimo que provoca un sentimiento persistente de tristeza y pérdida de interés en las actividades diarias. Es mucho más que sentir desánimo. Afecta a cómo la persona se siente, piensa y comporta y puede provocar una variedad de problemas emocionales y físicos. Sus síntomas son los siguientes:
- Dificultad para concentrarse, recordar detalles y tomas decisiones.
- Falta de energía.
- Sentimientos de culpa y/o inutilidad.
- Dificultad para dormir o exceso de sueño.
- Irritabilidad, inquietud.
- Pérdida de interés en actividades que antes resultaban placenteras.
- Aumento o pérdida de apetito.
- Problemas digestivos persistentes.
- Sentimientos persistentes de tristeza, ansiedad o «vacío».
- Pensamientos de suicidio o autolesión.
Ansiedad
La ansiedad es una cantidad excesiva de miedo ante la anticipación de que algo malo suceda. Generalmente, esta es una respuesta adaptativa a una amenaza real. Por ejemplo, tener una hipoglucemia o presentarse a un examen puede desencadenar sentimientos de ansiedad. Esta se convierte en un trastorno de ansiedad, cuando estos sentimientos duran mucho tiempo (al menos 2 semanas) y afectan negativamente a la vida diaria. Sus síntomas son los siguientes:
- Sentirse nervioso/a o al límite.
- Ser incapaz de dejar de preocuparse.
- Tener problemas para relajarse.
- Estar inquieto/a.
- Estar fácilmente irritable o molesto/a.
- Sentimiento de que algo terrible pueda suceder.
- Tensión muscular.
- Palpitaciones.
- Opresión en el pecho.
- Malestar digestivo.
Problemas de conducta alimentaria
Los problemas de conducta alimentaria engloban tanto las alteraciones de la conducta alimentaria como los trastornos de la conducta alimentaria (TCA).
Entre las alteraciones de la conducta alimentaria se encuentran las restricciones en el consumo de alimentos, la ingesta compulsiva, la sobre ingesta y prácticas de control de peso, que no son lo suficientemente frecuentes o graves como para cumplir los criterios de un TCA. Las alteraciones de la conducta alimentaria más frecuentes en las personas con diabetes son los atracones y la restricción/omisión de insulina.
Los TCA incluyen varios diagnósticos, como la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón. Se caracterizan por una preocupación excesiva por la comida y el peso corporal, junto con patrones de alimentación alterados, con o sin conductas compensatorias para evitar el aumento de peso.
Un TCA específico de las personas con diabetes tratadas con insulina es la diabulimia, que tiene como elemento específico la manipulación de la insulina (omisión o reducción de dosis) para perder peso. Algunas señales específicas de diabulimia pueden ser:
- Rechazo a administrarse insulina.
- Valores muy altos de HbA1c.
- Episodios frecuentes de hipoglucemias e hiperglucemias.
- Hospitalizaciones frecuentes por cetoacidosis diabética.
- Evita acudir a las consultas.
- Aparición muy precoz de complicaciones asociadas a la diabetes.
Miedo a la hipoglucemia
El miedo a la hipoglucemia es un miedo concreto y extremo causado por la percepción del riesgo y/o la aparición de niveles bajos de glucosa en sangre. Puede afectar también a los familiares. Sus síntomas son los siguientes:
- Conductas de sobrecompensación para evitar la hipoglucemia, como inyectarse menos insulina de la necesaria o comer más alimentos con hidratos de carbono de los recomendables.
- Comportamientos de evitación, como limitar actividades físicas o sociales, evitar estar solo/a o situaciones donde pueda darse con más probabilidad la hipoglucemia.
- Comprobación excesivamente frecuente de la glucosa en sangre.
- No aplicar las pautas de tratamiento acordados para reducir la glucosa en sangre.
- Miedo excesivo a desmayarse o a comportarse de forma rara en público por una hipoglucemia.
- Hiperglucemia mantenida.
¿CÓMO PUEDO CUIDAR MI SALUD EMOCIONAL VIVIENDO CON DM1?
La salud emocional es un aspecto fundamental para quienes viven con DM1. Aprender a manejar tanto la diabetes como el bienestar mental puede marcar una gran diferencia en la calidad de vida de estas personas. A continuación, se presentan algunas recomendaciones útiles que te ayudarán a cuidar tu salud emocional y a enfrentar los desafíos que pueden surgir en este camino:
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- Sé consciente de la relación entre la salud mental y la diabetes. Los problemas de salud mental pueden dificultar la gestión de la diabetes y esta, a su vez, puede afectar a la salud mental. Afortunadamente, si una parte mejora es más probable que la otra también.
- Evita el perfeccionismo. Vivir con diabetes no es fácil y los esfuerzos no siempre garantizan buenos resultados. Saber que no es realista aspirar a controlar los niveles de glucemia al 100% puede ayudarnos a sentirnos mejor. También se deben evitar las comparaciones con otras personas con diabetes y su control glucémico.
- No te juzgues ni culpabilices. Es común que, al ver resultados de glucosa fuera del rango objetivo, las personas con diabetes se sientan frustradas o se juzguen con dureza. Sin embargo, recuerda que tu nivel de glucosa no te define. Es solo un dato que te ayuda a comprender y gestionar mejor tu diabetes, sin que ello implique un juicio sobre ti como persona.
- Trátate como tratarías a un buen amigo o amiga. Presta atención a la forma en que te hablas. ¿Te tratas con dureza, te culpas o te enfocas solo en tus errores? Intenta cambiar ese mensaje por las palabras de apoyo y comprensión que ofrecerías a alguien a quien quieres y respetas.
- Si no estás logrando tu meta, replantéala. En lugar de continuar con frustración por no conseguir la meta, ponte una meta más realista y alcanzable. Puedes dividirla en otras más pequeñas para aumentar las posibilidades de lograrla e ir ganando motivación y autoconfianza. Por ejemplo, si eres una persona sedentaria y te marcaste la meta de hacer ejercicio diariamente y no lo estás consiguiendo, puedes cambiarla por hacer ejercicio 2 veces a la semana. Será más fácil de lograr y de mantener y, al conseguirlo, es probable que te motives y ganes seguridad en ti mismo/a.
- Refuérzate por cada avance. Permítete sentirte satisfecho por cada pequeño logro que consigas y recompénsate por ello.
- Toma un descanso si lo necesitas. A veces estamos muy saturados de las demandas de la enfermedad y puede ser de ayuda descansar y reducir el tiempo y energía que dedicamos a su cuidado. No es ignorar la diabetes, sino bajar nuestro nivel de exigencia respecto a los autocuidados por un tiempo breve (una o dos semanas). Se recomienda consultar con un profesional experto cómo planificar este descanso de forma segura.
- Habla con los demás sobre cómo te sientes y cómo pueden ayudarte. Hacerlo puede ayudarte a afrontar mejor la vida con diabetes y tus relaciones. Por ejemplo, si cuando tienes una bajada de azúcar, te pone nervioso/a que tu pareja te pregunte por la causa y prefieres que no te diga nada hasta estar recuperado/a, puedes planteárselo de forma asertiva de la siguiente manera: “Entiendo que te preocupes por mi cuando tengo una hipoglucemia y te agradezco el apoyo. En esos momentos me siento mal, me cuesta pensar y cuando me preguntas me pongo más ansioso/a. Me ayudaría que no hicieras preguntas hasta que esté recuperado/a.”
- Contacta con otras personas con diabetes. Hablar con otras personas que viven con diabetes puede ser reconfortante y motivador. Saber que no estás solo, intercambiar experiencias y descubrir nuevas formas de afrontar los desafíos hace la diferencia. Las asociaciones de personas con diabetes pueden brindarte ese apoyo.
- Presta mucha atención a tu salud mental. Mantener o conseguir el bienestar psicológico y una buena calidad de vida ya es, en sí mismo, un resultado importante en el cuidado de tu diabetes.
Si sientes frustración, cansancio o dificultad para tomar decisiones sobre el cuidado de tu diabetes, o sospechas que podrías estar enfrentando alguno de los problemas emocionales descritos anteriormente, no dudes en hablarlo con los profesionales de salud que te atienden. Ellos pueden ayudarte a encontrar el apoyo que necesitas.
La atención a la salud mental de las personas con diabetes está reconocida como un área prioritaria en la Estrategia de Diabetes del Sistema Nacional de salud 2012, así como en los planes integrales de diabetes de las distintas comunidades autónomas. Además, las principales directrices internacionales sobre la atención a la diabetes, recomiendan integrar la atención psicosocial como parte fundamental del abordaje de la diabetes.
«Considerar la evaluación de los síntomas de la angustia por la diabetes, de depresión, de ansiedad, de trastornos alimentarios y de las capacidades cognitivas utilizando instrumentos estandarizados y validados que sean adecuados para el/la paciente en la primera consulta, así como periódicamente y cuando se produzca un cambio en la enfermedad, en el tratamiento o en sus circunstancias personales».
Asociación Americana de Diabetes, 2025«Realizar controles rutinarios a las personas con diabetes para detectar angustia por la diabetes, sobre todo cuando no se cumplan los objetivos del tratamiento y/o cuando aparezcan complicaciones de la diabetes».
Asociación Americana de Diabetes, 2025RECUERDA:
Tu salud emocional es tan importante como tu salud física. No estás solo/a, busca apoyo cuando lo necesites.






