En
Manejo de la DM1

TRATAMIENTO CON INSULINA

Como se explicó anteriormente, la DM1 es una enfermedad de por vida en la que el sistema inmunológico destruye por error las células que producen insulina. Al dejar de producir insulina, el cuerpo requiere su administración como parte del tratamiento.

¿Qué es la insulina y cómo se produce?

La insulina es una hormona que el cuerpo necesita para funcionar correctamente. Es producida por células especiales en el páncreas, llamadas células beta (β), y permite que la glucosa (azúcar) sea usada como energía por las células del cuerpo.

Las células beta liberan insulina de dos maneras:

  • Secreción basal: Es una liberación continua de insulina que permite mantener los niveles de azúcar estables entre comidas y en ayuno.
  • Secreción prandial: Es una liberación más intensa de insulina después de las comidas, lo que evita que los niveles de azúcar suban demasiado.

Para entender mejor, podemos compararlo con un grifo de agua:

  • Secreción basal: Es como un grifo que gotea de forma constante. Esto asegura que siempre haya suficiente insulina para mantener los niveles de azúcar estables entre comidas y en ayuno.
  • Secreción prandial (tras las comidas): Es como abrir el grifo de golpe, dejando salir un chorro de agua fuerte. Este chorro representa la liberación de insulina que ocurre después de comer, cuando el azúcar en sangre sube rápidamente. La insulina ayuda a que esta glucosa entre en las células y evita que los niveles de azúcar en la sangre suban demasiado.

¿Qué busca el tratamiento con insulina?

El objetivo principal del tratamiento con insulina es mantener los niveles de glucosa (azúcar) en sangre lo más cerca posible de los niveles normales. Esto ayuda a controlar la diabetes y a reducir o retrasar las posibles complicaciones en el futuro. Para lograrlo, el tratamiento intenta imitar la forma en que el cuerpo de una persona sin diabetes produce insulina. Lo ideal es que este tratamiento se adapte al estilo de vida de la persona, permitiéndole mantener los niveles de glucosa dentro de los rangos recomendados, con flexibilidad de acuerdo a su alimentación y actividad física. También debe ser capaz de ajustarse a situaciones especiales, como el estrés o la enfermedad.

¿Qué opciones de tratamiento con insulina son las recomendadas?

Las opciones de tratamiento principales son:

  • Múltiples Dosis de Insulina (MDI): También conocido como terapia basal-bolo, implica la administración de diferentes tipos de insulina a lo largo del día para imitar la secreción natural de insulina del cuerpo.
  • Infusión Subcutánea Continua de Insulina (ISCI): Coloquialmente llamada “bomba de insulina, consiste en la conexión (vía catéter por fuera del cuerpo o directamente pegada al cuerpo) a un infusor de insulina que se programa para administrar la insulina según las necesidades individuales. La persona activa las dosis para cubrir las comidas y corregir la fluctuación de la glucemia. Algunas bombas se integran con los sensores de glucosa utilizando algoritmos que ajustan la insulina de manera eficaz.

Ambos métodos imitan la producción natural de insulina mediante tres componentes:

  • Insulina basal: Mantiene los niveles de azúcar en la sangre estables entre comidas y durante el ayuno.
  • Insulina prandial: Cubre las necesidades de insulina durante las comidas.
  • Componente corrector: Trata los niveles altos de azúcar ocasionales.

Estos tratamientos deben complementarse con la vigilancia frecuente de los niveles de glucosa para poder realizar los ajustes necesarios en la dosis de insulina. La persona con DM1 puede hacer esta vigilancia mediante:

  • Análisis de la glucosa capilar: Realizado en momentos puntuales del día.
  • Sensores de glucosa: Permiten una vigilancia más continua y efectiva.

¿Qué tipos de insulinas tenemos disponibles?

Existen varios tipos de insulinas comercializadas que se diferencian por el tiempo que tardan en actuar (inicio de acción), el pico de acción y la duración de su efecto (ver tablas 1 y 2). Las más comúnmente usadas en los tratamientos de MDI y en la ISCI son las siguientes:

Tratamiento con Múltiples Dosis de Insulina (MDI)

Por un lado, se administra una insulina de acción prolongada una o dos veces al día (NHP, Glargina, Detemir, Degludec) para imitar la secreción basal (grifo con poco chorro), y por otro una insulina de acción rápida/ultrarrápida (Regular, Lispro, Aspart, Glulisina, y Aspart ultrarrápida) que se administrará antes de las comidas para imitar la secreción prandial y puntualmente para realizar las correcciones de valores de glucosa altos ocasionales (grifo con mucho chorro). En las tablas 1 y 2 se recogen las principales características de las diferentes opciones de insulina de acción prolongada y de acción rápida/ultrarrápida disponibles en el mercado, respectivamente.

El tratamiento con MDI implica la administración de insulina (acción prolongada y acción rápida) mediante jeringuillas, plumas o bolígrafos. A la hora de elegir el dispositivo adecuado, es importante considerar las preferencias individuales de la persona, la presencia de alguna discapacidad, la disponibilidad y financiación, el tipo de insulina, la dosificación, y las capacidades de autocuidado de la persona y su familia y/o cuidadores/as.

Jeringuillas:
Son de un solo uso. Los tamaños más comunes son de 1 ml, 0,5 ml y 0,3 ml, lo que permite administrar dosis de insulina U-100 (100 UI/ml) de hasta 100 unidades, 50 unidades y 30 unidades, respectivamente. Algunas jeringuillas de 0,3 ml tienen marcas de media unidad, mientras que otras tienen marcas de incremento de 1 a 2 unidades.

Plumas:
Permiten administrar la insulina al presionar un botón. Pueden ser desechables con cartuchos precargados, o reutilizables, con cartuchos de insulina reemplazables. Las plumas varían en cuanto al incremento de dosificación y la dosis mínima. Actualmente, algunos de estos dispositivos ofrecen funciones adicionales para facilitar el cuidado y seguimiento de las personas con diabetes como: recordatorio de la última dosis de insulina administrada, conexión con monitorización continua de glucosa (MCG) para integración de datos, integración con calculador de bolo, etc.

Independientemente del dispositivo que se utilice, es fundamental realizar una técnica adecuada de inyección de insulina. La inyección debe efectuarse de forma aséptica, evitando la presencia de suciedad y gérmenes. Es importante asegurarse de que la insulina se administre en el tejido graso subcutáneo sano. Para lograrlo, se recomienda utilizar agujas de longitud adecuada (preferentemente de 4 mm) con el fin de prevenir una inyección intramuscular. Además, en personas muy delgadas, puede ser necesario elevar la piel con los dedos índice y pulgar y administrar la insulina sobre la zona elevada (ver figura 3).

Las áreas recomendadas para la inyección son los brazos, el abdomen, las piernas y las nalgas. Para evitar la aparición de alteraciones, como “bultos” (lipodistrofias) en las zonas de inyección, se aconseja realizar una rotación organizada de los sitios de punción y evitar reutilizar las agujas (figura 4).

 

Figura 3. Administración de insulina subcutánea: Técnica de pellizco

Figura 4. Administración insulina subcutánea. Zonas de aplicación y rotación

 

Tratamiento con Infusión Subcutánea Continua de Insulina (ISCI)

Se utiliza insulina de acción rápida (como Lispro, Aspart y Aspart ultrarrápida). Esta insulina se administra a través de un pequeño dispositivo que la infunde de dos formas: por un lado, de manera continua para imitar la secreción basal y, por otro lado, mediante bolos que la persona administra pulsando un botón antes de las comidas y para correcciones, lo cual corresponde a la secreción prandial.

La insulina se almacena en un depósito dentro de la bomba y se infunde al cuerpo a través de un tubo conectado a una pequeña aguja que se coloca bajo la piel. 

Se programan tasas basales para la administración continua y bolos antes de las comidas o para correcciones. Es muy importante cambiar la cánula del equipo cada 2-3 o 7 días (según el modelo), rotar los sitios de inserción y vigilar frecuentemente los niveles de glucosa. Con estos sistemas se pueden administrar dosis muy pequeñas de insulina (de hasta 0,001 UI, con incrementos variables en función de los diferentes dispositivos), lo cual hace que la dosificación sea muy precisa.

La gran mayoría de los sistemas usados en nuestros días ofrecen la posibilidad de funcionamiento semiautomático. En esta modalidad de funcionamiento los dispositivos integran las cifras de glucosa proporcionadas por un sistema de MCG, de tal forma, que calculan y deciden la cantidad de insulina basal a administrar en función de las cifras de glucosa del sensor para conseguir un objetivo de glucosa previamente fijado. La cantidad de  insulina en bolo y los ajustes por el ejercicio deben ser realizados por la persona.

La bomba de insulina ofrece un ajuste más preciso, así como flexibilidad y comodidad, pero es necesario que la persona con diabetes y su familia y/o cuidador/a adquiera las competencias necesarias para su correcto uso por medio de un programa de educación terapéutica adecuado impartido por profesionales sanitarios cualificados que garanticen además el correcto seguimiento en los cuidados.

Normas de conservación de la insulina

Es fundamental seguir estrictamente las normas de conservación y respetar la fecha de caducidad de las insulinas (ver tablas 1 y 2), ya que el incumplimiento de estas pautas puede reducir su eficacia y afectar el control glucémico en personas con diabetes.

La temperatura juega un papel muy importante en la conservación de la insulina, ya que es muy sensible tanto al frío intenso como a las altas temperaturas, lo que puede comprometer su efectividad. Antes de su primer uso, debe conservarse entre 2 y 8ºC. Después de  abrirse, puede mantenerse a una temperatura por debajo de 25-30ºC para garantizar su adecuada conservación. Es importante también protegerla de la luz intensa y seguir las recomendaciones de los profesionales a la hora de realizar viajes en diferentes medios de  transporte.

¿Cuál es el efecto secundario más frecuente del tratamiento con insulina?

Lograr niveles óptimos de glucosa no es sencillo, y las personas que siguen un tratamiento con insulina corren el riesgo de experimentar hipoglucemias (niveles bajos de glucosa en sangre). Por lo tanto, uno de los desafíos del tratamiento es mantener los niveles de glucosa dentro del rango recomendado mientras se minimiza el riesgo de hipoglucemias. Hoy en día, esto es más fácil gracias al uso de insulinas más modernas y a la administración automatizada de las mismas, que reducen significativamente este riesgo.

Por otro lado, una técnica incorrecta de administración puede dar lugar a lipodistrofias, un efecto secundario de gran importancia ya que afecta la correcta absorción y efectividad de la insulina. Las lipodistrofias se refieren al deterioro del tejido subcutáneo causado por múltiples inyecciones diarias y los microtraumatismos recurrentes. Para prevenirlas, es esencial cambiar la aguja después de cada uso y, tal y como se indicó anteriormente, realizar una rotación organizada de las zonas de inyección (ver figura 4).

Papel de la Educación Terapéutica en el tratamiento con insulina

La insulina debe administrarse mediante inyección, lo que puede ser una barrera para algunas personas. Por ello, es importante que éstas expresen sus preocupaciones, sentimientos y miedos para facilitar el aprendizaje.

Un programa estructurado de educación terapéutica, dirigido a la persona con diabetes y su entorno (familia y/o cuidadores/as), e impartido por un equipo de profesionales sensibilizados y capacitados en esta área, puede mejorar la aceptación del tratamiento y asegurar la correcta administración de la insulina, lo cual es fundamental para un manejo óptimo de la diabetes.

El tratamiento con insulina, ya sea en modalidad MDI o ISCI, debe ir acompañado de educación terapéutica para que las personas aprendan a gestionarlo y adaptarlo a su vida diaria (alimentación, ejercicio, enfermedad, actividades cotidianas), teniendo en cuenta sus circunstancias, objetivos y prioridades. Este proceso educativo incluye los conocimientos, habilidades y actitudes necesarias para alcanzar este objetivo.

La educación sobre el uso de insulina comprende aspectos como la técnica de inyección (manejo del dispositivo, zonas de inyección, longitud de la aguja, cambios y prevención de lipodistrofias), la gestión de residuos y el manejo de hipoglucemias (bajadas de azúcar), una complicación secundaria que se tratará más adelante.

CONTROL DE LA GLUCOSA EN SANGRE

El tratamiento de la DM1 tiene como objetivo mantener los niveles glucémicos (azúcar en sangre) en el objetivo personalizado el mayor tiempo posible. Esto requiere una vigilancia constante de los niveles de glucosa para ajustar el tratamiento a la vida diaria y las necesidades cambiantes de la persona.

Las Sociedades Científicas recomiendan objetivos generales de seguimiento basados en el amplio conocimiento sobre la DM1. Sin embargo, es muy importante individualizar estos objetivos adaptándolos a las características de cada persona, su diabetes y los recursos disponibles para su cuidado y acompañamiento.

En términos generales, existen parámetros clásicos para medir los objetivos de control y otros que los complementan, derivados de la MCG mediante sensores que se han incorporado en los últimos años.

Parámetros clásicos

Tradicionalmente, las personas con DM1 han utilizado las siguientes mediciones para su seguimiento:

  • Glucosa capilar antes de comer y en ayunas.
  • Glucosa capilar 2 horas después de las comidas.
  • Hemoglobina glicosilada (HbA1c).

En la siguiente tabla 3, se presentan los rangos de normalidad o valores de referencia clásicos para el control de la DM1 basados en los valores de glucosa capilar y HbA1c.

La medición de glucosa capilar es una técnica sencilla que realiza la propia persona con diabetes o su familiar/ cuidador. Consiste en extraer una gota de sangre de la yema de un dedo con un dispositivo automático y colocarla en una tira reactiva previamente insertada en un medidor, que proporciona el nivel de glucosa en ese momento.

La HbA1c es un parámetro obtenido mediante un análisis de sangre capilar o venosa en laboratorio, que refleja la cantidad promedio de glucosa en los últimos tres meses. Aunque proporciona información sobre la glucosa media de las últimas 8-12 semanas, puede verse influenciada por episodios de hipoglucemias.

Desde hace unos 30 años, la HbA1c se ha considerado la referencia estándar para el seguimiento de las personas con diabetes. Sabemos que niveles más bajos de HbA1c están asociados con una menor probabilidad de aparición de complicaciones a largo plazo, siempre y cuando estos niveles no se obtengan a costa de hipoglucemias frecuentes. A continuación, vamos a ver con un ejemplo lo que es una media y las limitaciones que presenta. 

EJEMPLO:

  • Imaginemos una clase de diez alumnos, cinco de ellos en un examen han sacado un 10 y los otros cinco han sacado un 0 (figura A).
  • La nota media final de la clase es un 5, sin embargo, no nos dice nada de los que sacaron una brillante nota y nada de los que suspendieron.
  • Imaginemos una clase de diez alumnos, en la que los diez en un examen sacan un 5. La nota media final de la clase seria la misma que la de la clase anterior, sin embargo, aquí todos los alumnos aprobaron el examen (figura B).
  • Es decir, los valores altos y bajos van a modificar el valor medio.
  • La media no nos informa de los valores altos ni de los bajos.

10 alumnos. 5 con nota media: 10 y 5 con nota media: 010 alumnos. Todos con nota media: 5

Lo mismo pasa con la HbA1c, nos informa de la media obtenida, pero no nos informa de los valores altos (hiperglucemias) ni de los valores bajos (hipoglucemias) que se han tenido. Aporta información MUY IMPORTANTE pero INCOMPLETA ya que:

  • No nos dice de forma exhaustiva cómo está el día a día (subidas/bajadas).
  • No señala las hipoglucemias ni la variabilidad de la glucosa.
  • Puede estar alterada en algunas situaciones como déficit de hierro, enfermedad renal crónica, cambios de vida media de los glóbulos rojos, diferencias genéticas y diferencias según razas.
  • El mismo valor en dos personas no quiere decir que sus cifras de glucosa en el día a día sean iguales.

En definitiva, la HbA1c es un buen marcador del riesgo de aparición de complicaciones de la diabetes, pero no presenta una visión completa del perfil de glucosa y sus variaciones.

Parámetros derivados de la medición continua de glucosa (MCG)

La MCG ha marcado un antes y un después en la vida de las personas con diabetes, sus familias y los profesionales de la salud. Los sistemas de MCG no solo proporcionan información sobre los niveles actuales de glucosa, sino que también ofrecen estimaciones futuras basadas en datos previos. Esta información es extremadamente valiosa, ya que facilita la toma de decisiones más precisa y efectiva en el manejo de la diabetes.

Estos sistemas miden los valores de la glucosa intersticial (el líquido que se encuentra en el tejido subcutáneo) de forma continua y pueden emitir lecturas cada 1-5 minutos. Están compuestos por un sensor que se inserta bajo la piel, un transmisor que recoge las mediciones del sensor y un monitor (ya sea un dispositivo externo, una aplicación móvil o la pantalla de una bomba de insulina) donde se pueden visualizar las lecturas. Este seguimiento continuo ofrece una visión más amplia de los cambios en los niveles de glucosa y sus tendencias futuras.

Además, todos estos datos de glucosa pueden descargarse en plataformas informáticas, generando informes y gráficos que facilitan el análisis de lo sucedido en días anteriores, y que han sustituido a las tradicionales libretas donde las personas apuntaban el resultado de sus controles capilares.

La MCG proporciona una amplia gama de parámetros que permiten un monitoreo más detallado y completo del control glucémico en comparación con las mediciones puntuales de glucosa capilar.

Algunos de los parámetros más importantes son:

  • Tiempo en rango (TIR, del inglés, time in range): Indica el porcentaje de tiempo durante el cual la glucosa se encuentra dentro del rango óptimo establecido por las Sociedades Científicas, que para las personas con diabetes en general es 70-180 mg/dl (ver figura 5).

Los objetivos de control de tiempo en rango para determinadas poblaciones específicas pueden variar, especialmente en mujeres embarazadas, población anciana y personas con alto riesgo de hipoglucemia (ver figura 6).

Figura 6. Objetivos de control de tiempo en rangos en diferentes poblaciones

Cuanto mayor sea el tiempo que una persona con diabetes mantiene sus niveles de glucosa dentro del rango objetivo, mayor será su TIR. Esto significa menos tiempo con niveles por encima o por debajo de dicho rango. El TIR complementa la información de la HbA1c, ya que nos da una idea clara de cómo están los niveles de glucosa en el día a día, ayudando a ver los cambios reales en tiempo real, sin tener que esperar los resultados de la HbA1c cada tres meses.

Tener un TIR alto está relacionado con un mejor control de la diabetes y un menor riesgo de complicaciones a largo plazo. Además, recibir esta información en tiempo real permite a las personas y sus familias involucrarse más en el cuidado de la diabetes, lo que aumenta la motivación para alcanzar los objetivos. Cada aumento del 5% en el TIR mejora la salud de manera significativa. Por eso, el equipo de salud se enfocará en aumentar el TIR, reducir las hipoglucemias, controlar los picos de glucosa después de las comidas y disminuir las subidas y bajadas bruscas de glucosa. 

  • Tiempo por encima de rango (TAR, del inglés, time above range): Indica el porcentaje de tiempo durante el cual la glucosa está por encima del rango objetivo (hiperglucemia). Es importante reducir este valor para evitar complicaciones a largo plazo. Se identifican dos niveles que corresponden a:
    • Nivel 1: entre 181 y 250 mg/dl
    • Nivel 2: por encima de 250 mg/dl
  • Tiempo por debajo de rango (TBR, del inglés, time below range): Indica el porcentaje de tiempo durante el cual la glucosa está por debajo del rango objetivo (hipoglucemia). También es muy importante reducir el TBR para evitar eventos hipoglucémicos. También existen dos niveles: 
    • Nivel 1: entre 54 y 69 mg/dl
    • Nivel 2: por debajo de 54 mg/dl
  • Coeficiente de variación (CV): Refleja las fluctuaciones (subidas y bajadas) en los niveles de glucosa a lo largo del día y entre un día y otro. El punto de corte establecido para diferenciar entre diabetes estable (poca variabilidad) e inestable (mucha variabilidad) es 36%.

En la siguiente tabla se recogen los valores objetivo-recomendados para los parámetros derivados de la MCG:

La MCG permite acceder a información diaria sobre los niveles de glucosa, lo que ayuda a acordar objetivos con el equipo de salud y a realizar ajustes en el tratamiento, con el fin de mejorar la calidad de vida y alcanzar niveles óptimos de glucosa.

Aunque estos sistemas están reemplazando cada vez más la medición tradicional de glucosa capilar, en ciertas situaciones sigue siendo necesario realizarla. Esto es especialmente importante cuando hay una discrepancia entre los síntomas que presenta la persona y las lecturas del sensor, o para manejar episodios de hipoglucemia.

Es fundamental que las personas adquieran las competencias necesarias para utilizar los dispositivos de MCG a través de programas estructurados de educación terapéutica impartidos por profesionales cualificados.

DIABETES Y TECNOLOGÍA

La tecnología usada en la diabetes, que sigue mejorando continuamente, facilita el tratamiento y ayuda a la educación terapéutica, al control de los niveles de glucosa, a la autogestión de la enfermedad y a mejorar la calidad de vida de la persona con diabetes. A continuación, se describen algunos dispositivos:

  • Glucómetros: Miden el nivel de glucosa en la sangre a través de una gota de sangre obtenida con una punción en el dedo. dibujo glucómetro.
  • Plumas y capuchones electrónicos: Monitorean las dosis de insulina que administran.
  • Calculadores de bolos: Ayudan a calcular la cantidad correcta de insulina necesaria para las comidas y las correcciones de insulina cuando los niveles de glucosa están altos. Pueden estar integrados en el glucómetro, en la bomba de insulina o utilizarse en una aplicación móvil (app).
  • Sistemas de monitorización de glucosa: Proporcionan información en tiempo real sobre los niveles, las tendencias y la velocidad de cambio de la glucosa. Algunos se conectan a bombas de infusión continua de insulina.
  • Bombas de infusión continua de insulina: Administran insulina de manera constante, imitando la función del páncreas. Muchas incluyen un calculador de bolo y normalmente se conectan con un sistema de monitorización de glucosa para ajustar la dosis de insulina según las lecturas del sensor.
  • Aplicaciones móviles: Permiten registrar datos y ofrecen recomendaciones sobre dosis de insulina, recetas y ejercicio, entre otros. Es importante utilizar únicamente aplicaciones certificadas y validadas por profesionales de la salud para garantizar la precisión y seguridad de la información proporcionada.

 

ALIMENTACIÓN SALUDABLE

Para gestionar la DM1, es vital no solo la administración de insulina, sino también seguir una alimentación adecuada. Para ello, hay que tener en cuenta lo siguiente:

Asesoramiento personalizado de profesionales: Cada persona con DM1 es diferente, por lo que es importante recibir asesoramiento personalizado de un profesional de la salud para mantener un diario de alimentos, con el objetivo de conocer cómo los diferentes alimentos que consumes afectan a tus niveles de glucosa, y para crear un plan de alimentación que se ajuste a tus necesidades y preferencias personales, de tal manera que te permita disfrutar de tus comidas mientras mantienes el control de su diabetes.

Planificación y equilibrio en las comidas: Una alimentación equilibrada y bien planificada no solo ayuda a controlar la glucosa, sino que también contribuye a una mejor salud general y calidad de vida. Un plan de alimentación equilibrado debe incluir alimentos que aporten carbohidratos, proteínas y grasas saludables en las proporciones personalizadas.

Elige alimentos que contengan carbohidratos saludables como granos enteros, frutas, verduras y legumbres. Estos alimentos son ricos en fibra, lo que ayuda a controlar los niveles de glucosa.

Selecciona alimentos que aporten proteínas para ayudar a mantener la sensación de saciedad y reducir la variabilidad de la glucosa. Buenas fuentes de proteínas son carnes, pescados, huevos, legumbres y frutos secos.

Las fuentes de grasa saludable incluyen, entre otras, el aceite de oliva, el aguacate o los frutos secos.

Conteo de carbohidratos: Los carbohidratos son el tipo de nutriente que más afecta a los niveles de glucosa en sangre. Por eso, las personas con DM1 deben aprender a contar los gramos de carbohidratos que van a comer para ajustar la dosis de insulina necesaria. Esta información se puede encontrar en las etiquetas de los alimentos, en aplicaciones móviles o en guías y materiales sobre alimentación que te pueden proporcionar los profesionales especialistas en nutrición o educación terapéutica en diabetes.

Índice glucémico: El índice glucémico es una referencia de la velocidad con la que un alimento eleva el nivel de glucosa en sangre. Consumir alimentos con un índice glucémico bajo, como legumbres, algunas frutas y verduras, puede ayudar a que la glucosa suba de forma más lenta. Además, seguir recomendaciones para reducir el índice glucémico de los alimentos puede aportar beneficios adicionales al control de la glucosa, especialmente cuando también se calculan los gramos de carbohidratos que se consumen. Algunas de estas recomendaciones son: elegir vegetales crudos en lugar de cocinados o farináceos como arroz o pasta con cocciones de corta duración; combinar hidratos de carbono con alimentos ricos en grasa; cocinar las féculas y dejarlas enfriar (preferiblemente refrigeradas durante varias horas o toda la noche) antes de consumirlas, en lugar de comerlas inmediatamente después de prepararlas.

Efecto de grasas y proteínas: Las comidas ricas en grasas y proteína, como pizza, paella o platos que incluyen quesos o carnes rojas en grandes cantidades, pueden  elevar los niveles de glucosa más tarde, por lo que se deben consumir cantidades moderadas de estas comidas. Además, se debe evaluar los niveles de glucosa tras este tipo de comidas y ajustar la dosis de insulina si es necesario (por ejemplo, dividiendo la dosis en partes para cubrir el efecto prolongado de estas comidas). 

Evitar azúcares refinados y los alimentos ultraprocesados: Limitar los azúcares refinados y los alimentos procesados ayuda a evitar picos de glucosa, además de mejorar la salud en general. Opta por alimentos integrales y naturales, como frutas enteras en lugar de zumos, para un mejor control glucémico. Los alimentos integrales también suelen ser más ricos en nutrientes y fibra, lo que es beneficioso para tu salud en general.

Edulcorantes con moderación: Los edulcorantes bajos o sin calorías son una opción para reducir la ingesta de azúcar, sin embargo, es importante usarlos con moderación y prestar atención a su impacto en la salud digestiva. Algunos edulcorantes, como sorbitol, manitol y xilitol, pueden causar cólicos estomacales y diarrea si se consumen en grandes cantidades.

Mantener la hidratación: También es importante mantenerse bien hidratado, ya que la deshidratación puede afectar al control de la glucosa en sangre. Para ello, es crucial beber suficiente agua durante el día, especialmente durante el ejercicio. Evita las bebidas azucaradas, que pueden elevar rápidamente tus niveles de glucosa, y limita el consumo de alcohol, ya que puede afectar negativamente a tu control glucémico y a la salud en general.

Sensor de glucosa: Usar un sensor de glucosa te permite ver cómo los niveles de glucosa cambian a lo largo del día y cómo responden a diferentes alimentos, lo que ayuda a ajustar las dosis de insulina de forma más precisa y a tomar decisiones informadas sobre la dieta.

RECUERDA QUE…

Manejar la DM1 requiere una combinación de educación nutricional, planificación de comidas, medición continua de glucosa y ajustes precisos de insulina. Siguiendo estas recomendaciones, las personas con DM1 pueden mantener sus niveles de glucosa en sangre más estables y reducir el riesgo de complicaciones a largo plazo.

ACTIVIDAD FÍSICA

En las personas con DM1, el ejercicio físico regular puede ser un aliado importante para mejorar la salud cardiovascular y favorecer el bienestar general. Sin embargo, es fundamental seguir ciertas recomendaciones para garantizar que la práctica de ejercicio sea segura y efectiva:

Consulta a tu equipo de salud

Antes de iniciar cualquier rutina de ejercicio, es importante que consultes a tu equipo de salud. Ellos te guiarán sobre el tipo de ejercicio más adecuado según tu estado de salud y pueden ajustar tu plan de tratamiento. Ten en cuenta que el efecto del ejercicio sobre los niveles de glucosa varía según el tipo de actividad y tu estado físico.

Tipos de ejercicio

  • Ejercicios aeróbicos: Como caminar, nadar o andar en bicicleta, mejoran la salud cardiovascular.
  • Ejercicios de fuerza: Como el levantamiento de pesas, que aumentan la masa muscular y mejoran la sensibilidad a la insulina.
  • Ejercicios de flexibilidad y equilibrio: Como yoga o pilates, que ayudan a reducir el estrés y mejorar la flexibilidad.

El tipo de ejercicio a realizar se debe elegir de acuerdo a las preferencias de la persona.

Planificación y registro

Es útil planificar tus sesiones de ejercicio y llevar un diario o registro de la actividad, los niveles de glucosa y los ajustes de insulina. El diario puede incluir:

  • Tipo de ejercicio, frecuencia y duración de cada sesión.
  • Niveles de glucosa antes y después del ejercicio.
  • Ajustes en la dosis de insulina.
  • Ingesta de alimentos y líquidos.
  • Síntomas de niveles bajos (hipoglucemia) o altos (hiperglucemia) de glucosa

Monitorización de los niveles de glucosa

Evaluar los niveles de glucosa antes, durante y después del ejercicio es una práctica necesaria para realizar ejercicio físico con seguridad. Esto ayuda a prevenir episodios de desajustes de glucemia (hipoglucemia e hiperglucemia) y permite ajustar la ingesta de alimentos o la dosis de insulina según sea necesario. Si tu nivel de glucosa antes de hacer ejercicio está bajo, por ejemplo, por debajo de 126 mg/dl, considera consumir una pequeña cantidad de carbohidratos (la cantidad y el tipo de carbohidratos serán personalizados, y tu enfermera educadora te aconsejará al respecto). Durante y después del ejercicio, especialmente si es prolongado, verifica los niveles de glucosa para mantenerlos en el rango adecuado.

Uso de sensores de glucosa

Actualmente, los sensores de glucosa se han convertido en una herramienta fundamental ya que alertan a la persona sobre niveles altos o bajos de glucosa y, además, pueden predecir una posible hipoglucemia con antelación. Esto permite tomar medidas a tiempo, como la ingesta de carbohidratos o el ajuste de la dosis de insulina. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la exactitud de los sensores puede reducirse durante el ejercicio.

Ajustes de insulina

La planificación de las dosis de insulina es de vital importancia, ya que las cantidades necesarias pueden ser menores debido al ejercicio. Consulta con tu equipo de salud sobre posibles reducciones de insulina rápida antes o después de hacer ejercicio. También puede ser necesario ajustar la insulina de acción prolongada para minimizar el riesgo de hipoglucemia posterior, especialmente si se realiza ejercicio de alta intensidad o duración prolongada.

Nutrición

Sigue un plan de alimentación que se ajuste a tus necesidades y actividad. Durante el ejercicio, puede ser necesario consumir carbohidratos en función de la duración e intensidad de la actividad y el nivel de glucosa en el cuerpo. Después del ejercicio, es recomendable una comida que combine carbohidratos y proteínas para ayudar a la recuperación muscular, reponer las reservas de glucógeno y minimizar el riesgo de hipoglucemia.

Hidratación

La deshidratación puede afectar al control de glucosa en sangre y al rendimiento físico. Mantente bien hidratado antes, durante y después del ejercicio. El agua es la mejor opción, pero en actividades prolongadas o de alta intensidad, las bebidas deportivas (isotónicas) pueden ser beneficiosas.

Reconocimiento de síntomas de hipoglucemia

Es vital que reconozcas los síntomas de la hipoglucemia (temblores, sudoración, confusión, palpitaciones) y que tengas a mano una fuente de azúcar rápida, como pastillas de glucosa o zumo para tratar estos episodios de forma inmediata.

Apoyo social

Realizar ejercicio en compañía puede ser motivador y ofrecer seguridad. Informar a familiares o personas allegadas sobre el uso de aplicaciones móviles para compartir datos del sensor de glucosa puede ser útil en caso de emergencias.

Educación continua

Participar en talleres, leer material actualizado y mantenerse informado sobre las últimas investigaciones y tecnologías es fundamental para mejorar la gestión de la diabetes.

RECUERDA QUE…

  • El ejercicio es una parte fundamental del manejo de la DM1, pero requiere planificación y un seguimiento cuidadoso.
  • Consultar con profesionales de la salud, ajustar la insulina, mantener una buena nutrición e hidratación, y utilizar la tecnología adecuada son pasos fundamentales para asegurar que la actividad física sea segura y beneficiosa.
  • Con las precauciones adecuadas, las personas con DM1 pueden disfrutar de los múltiples beneficios del ejercicio, mejorando su salud y calidad de vida.

CONSUMO DE ALCOHOL, TABACO Y OTRAS DROGAS

El alcohol y las drogas, como la marihuana, cocaína y anfetaminas, perjudican gravemente la salud. Pueden causar enfermedades hepáticas, cardíacas y trastornos mentales como adicción, ansiedad y depresión. Además, aumentan el riesgo de accidentes y conductas peligrosas.

Las encuestas muestran que los adolescentes y las personas adultas jóvenes con DM1 consumen alcohol y sustancias ilícitas en niveles similares o ligeramente menores a sus pares sin diabetes. Sin embargo, en la adultez, sus patrones de consumo se alinean más con los de la población general.

¿Qué efectos produce el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas sobre la diabetes y sus complicaciones?

El consumo de alcohol y drogas agrava los problemas de salud en quienes tienen diabetes y complican el manejo de la diabetes, ya que dificultan el control de la glucosa y empeoran sus complicaciones.

El consumo de alcohol y drogas está relacionado con una mayor mortalidad y con complicaciones como cetoacidosis diabética, hipoglucemia y problemas cardíacos, renales y neurológicos. Además, las personas con trastornos por consumo de sustancias suelen necesitar más atención médica. El alcohol puede causar hipoglucemia retrasada, especialmente si no se consumen suficientes carbohidratos. Las drogas como la cocaína pueden aumentar la glucosa en sangre y causar cetoacidosis. Además, el cannabis se asocia con otros riesgos específicos, incluyendo el síndrome de hiperémesis del cannabis. 

El tabaco, por su parte, agrava las complicaciones vasculares y metabólicas en personas con diabetes, aumentando significativamente el riesgo de enfermedad cardiovascular y muerte prematura. Además, el creciente uso de cigarrillos electrónicos o vapeadores plantea interrogantes sobre su posible impacto en la diabetes.

En conjunto, el consumo de sustancias en personas con diabetes contribuye significativamente a la mortalidad prematura y a una mayor morbilidad.

¿Qué medidas se pueden tomar para minimizar los efectos del consumo de alcohol, tabaco y otras drogas?

El consumo de sustancias es un factor de riesgo prevenible que puede dificultar el control de la DM1. Aunque los avances en el manejo de la diabetes han mejorado significativamente los resultados de salud, es esencial identificar y gestionar comportamientos que afecten negativamente el control glucémico. A continuación, se presentan estrategias clave para minimizar los riesgos asociados al consumo de sustancias en personas con DM1:

Alcohol

  • Evitar su consumo: Las recomendaciones actuales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) establecen que no existe un nivel seguro de consumo de alcohol para la salud. Por ello, se sugiere evitar completamente el alcohol.
  • Educación: Es importante conocer los riesgos que el alcohol representa, incluidos los efectos en el control glucémico y el riesgo significativo de hipoglucemia retardada.
  • Si decides consumir: En caso de optar por consumir alcohol, es fundamental hacerlo de manera informada y con precauciones estrictas:
    • Monitorear frecuentemente la glucosa en sangre antes, durante y después del consumo.
    • Consumir alimentos ricos en carbohidratos antes y después de beber.
    • Ajustar la dosis de insulina.
    • Consumir en compañía de personas informadas sobre la diabetes y llevar carbohidratos de acción rápida.
    • Evitar la intoxicación y consultar previamente con el equipo médico sobre cómo manejar los riesgos relacionados con el alcohol.

Tabaco

  • Evitar el consumo: Se recomienda no utilizar cigarrillos, cigarrillos electrónicos, vapeo u otros productos de tabaco con o sin nicotina.
  • Educación y apoyo: Es muy importante identificar el consumo de tabaco y educar sobre los riesgos asociados al mismo. Las intervenciones psicoeducativas, programas de asesoramiento, terapia farmacológica, líneas telefónicas y recursos en línea son herramientas efectivas para ayudar a dejar de fumar.
  • Impacto en la salud: Evitar el tabaco es crucial para prevenir complicaciones cardiovasculares y mejorar los resultados a largo plazo en personas con diabetes.

Otras drogas

  • Control y educación: Comprender cómo las drogas afectan la diabetes es esencial para minimizar riesgos. Se debe evitar el consumo de sustancias que puedan alterar el control glucémico o comprometer el juicio.
  • Asesoramiento profesional: Consultar al equipo médico para recibir orientación personalizada sobre cómo gestionar los riesgos asociados.

Recomendaciones generales

  • Preparación y seguridad: Llevar siempre un brazalete de alerta médica y consumir sustancias en un entorno seguro, preferiblemente en compañía de personas  informadas sobre la diabetes.
  • No omitir insulina: Asegurarse de administrar la insulina según las indicaciones, incluso si se consumen sustancias.
  • Evitar mezclar sustancias: La combinación de diferentes sustancias puede aumentar los riesgos para la salud.

El control adecuado y la educación son claves para prevenir complicaciones inmediatas y a largo plazo. Consultar regularmente con el equipo médico garantizará una estrategia personalizada y efectiva para gestionar los riesgos relacionados con el consumo de sustancias.

RECUERDA QUE…

No existe un nivel seguro de consumo de alcohol. Evitarlo es la opción más segura para proteger tu salud.

El consumo de alcohol aumenta el riesgo de hipoglucemia. Si decides beber, monitorea tu glucosa con frecuencia y lleva siempre carbohidratos de acción rápida.

El tabaco, incluidos los cigarrillos electrónicos, debe evitarse. Dejar de fumar mejora tu control glucémico y reduce complicaciones cardiovasculares.

Se debe evitar el consumo de drogas recreativas, ya que pueden alterar el control glucémico y poner en riesgo tu salud. Ante cualquier duda, consulta a tu equipo médico.

Tu seguridad es lo primero. Lleva un brazalete de alerta médica y no consumas sustancias en situaciones de riesgo o sin compañía informada.

El control y la educación son clave. Mantente informado y en contacto regular con tu equipo médico para prevenir complicaciones.