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1. Introducción

Las enfermedades cardiovasculares (ECV) constituyen la primera causa de muerte en la mayoría de los países industrializados. En España, el grupo de las enfermedades del sistema circulatorio se mantienen como la primera causa de muerte, siendo responsables del 30,3% de las defunciones en el año 20121.

Por sexos, las enfermedades cardiovasculares fueron la primera causa de mortalidad femenina, mientras que en los hombres fueron la segunda causa por detrás de los tumores.

Dentro del grupo de enfermedades circulatorias, las isquémicas del corazón (infarto, angina de pecho, …) ocuparon el primer lugar en número de defunciones, aunque con un descenso del 0,2% respecto al año anterior. A estas le siguieron las enfermedades cerebrovasculares, que aumentaron en un 2,3%1.

En las siguientes figuras (Figuras 1 y 2) se muestra la evolución durante los años 2003-2012 de la mortalidad por isquemia cardíaca y enfermedad cerebrovascular en hombres y mujeres menores de 65 años y mayores de 65 años (datos publicados por el Instituto de Salud Carlos III).

Figura 1. Tasas de mortalidad por isquemia cardiaca y enfermedad cerebrovascular en hombres y mujeres menores de 65 años de edad

figura 1

Figura 2. Tasas de mortalidad por isquemia cardiaca y enfermedad cerebrovascular en hombres y mujeres mayores de 65 años de edad

figura 2

De los datos del estudio IBERICA se desprende que la tasa de incidencia de infarto agudo de miocardio (IAM) en el estado español es baja en comparación con otros países industrializados, aunque existe una variabilidad considerable entre diferentes comunidades autónomas, con una tasa de incidencia de IAM casi un 50 % más baja en zonas de bajo riesgo como Gerona que en Murcia, que es la región con la incidencia más alta2;3 (Figura 3).

Figura 3. Tasas estandarizadas de incidencia IAM 25-74 años

figura 3

La trascendencia de las enfermedades cardiovasculares en la práctica clínica tiene su reflejo, entre otros aspectos, en el elevado volumen de prescripción de fármacos hipolipemiantes. Como puede apreciarse en la Figura 4, el consumo de estatinas ha experimentado un fuerte crecimiento entre los años 2000 y 2012, lo que contrasta con la situación epidemiológica de las enfermedades cardiovasculares en España, ya que su consumo ha aumentado en un 442%4.

Figura 4. Utilización de hipolipemiantes en España

figura 4

Entre las estatinas más utilizadas se encuentran atorvastatina y simvastatina, que conjuntamente representan el 78,2% del consumo total de estatinas en España (Figura 5).

Con todo, el riesgo cardiovascular (RCV) y en consecuencia las tasas de episodios coronarios en España son mucho menores que las de la mayor parte de los países industrializados5.

Figura 5. Consumo de estatinas en España

figura 5

A nivel europeo existe una variación considerable en la mortalidad cardiovascular, tanto a nivel nacional como regional6. En las figuras 6 y 7 se representan las tasas de mortalidad por cardiopatía isquémica y enfermedad cerebrovascular, respectivamente, tanto en hombres como en mujeres. Las tasas de mortalidad por cardiopatía isquémica más bajas se encuentran en Francia, Portugal, Italia, España, Suiza y Holanda.

Figura 6. Tasas de mortalidad estandarizada por edad para isquemia cardíaca en las regiones de Europa

figura 6

En cuanto a las tasas de mortalidad cerebrovascular, la variabilidad regional es mayor, siendo las tasas nacionales más bajas las de Suiza, Francia, Noruega, España, Holanda e Italia.

Figura 7. Tasas de mortalidad estandarizada por edad para enfermedad cerebrovascular en las regiones de Europa

figura 7

 

Por otro lado, el riesgo atribuible de eventos coronarios a nivel poblacional del colesterol es menor que el de otros factores de riesgo como el sobrepeso y el tabaquismo7. Estos aspectos son trascendentales a la hora de valorar las decisiones de intervención. Hay que subrayar que la práctica totalidad de los ensayos clínicos aleatorizados (ECA) de prevención primaria se han efectuado sobre grupos de personas con un RCV mayor que el de las personas del estado español. En consecuencia, los beneficios esperables de una intervención serán menores que los observados por los estudios de referencia. Por ello, en España el número de pacientes que habría que tratar para prevenir un evento cardiovascular (NNT) será mayor que el calculado en los países en los que se han efectuado dichos estudios de prevención en los que, como ya se ha señalado, el RCV es mayor.

Asimismo, las recomendaciones de las diferentes Guías de Práctica Clínica (GPC) sobre hipercolesterolemia no son uniformes y están elaboradas en países con ambientes epidemiológicos muy diferentes al de los países del área mediterránea, basándose en muchos casos, en la utilización de tablas de RCV no validadas en nuestro medio8-12.

Por todo lo anteriormente dicho, se ha creído necesaria la elaboración de una GPC sobre el manejo de los lípidos como factor de riesgo cardiovascular que responda a las preguntas que el clínico se plantea a la hora de abordar el tratamiento de los lípidos, teniendo en cuenta la prevalencia de los factores de RCV y el escenario actual de morbimortalidad del estado español por enfermedad cardiovascular.

Bibliografía  1. Introducción

(1) Instituto Nacional de Estadística. Defunciones según la causa de muerte 2012. Madrid: Instituto Nacional de Estadística; 2014.
(2) Marrugat J, Elosua R, Aldasoro E, Tormo MJ, Vanaclocha H, Segura A, et al. Regional variability in population acute myocardial infarction cumulative incidence and mortality rates in Spain 1997 and 1998. Eur J Epidemiol. 2004;19(9):831-9.
(3) García J, Elosua R, Tormo Diaz MJ, Audicana UC, Zurriaga O, Segura A, et al. Mortalidad poblacional por infarto agudo de miocardio. Estudio IBERICA. Med Clin (Barc). 2003 Nov 8;121(16):606-12.
(4) Utilización de medicamentos hipolipemiantes en España durante el período 2000-2012. Informe de utilización de medicamentos U/HLP/V1/1701201.
(5) Evans A, Tolonen H, Hense HW, Ferrario M, Sans S, Kuulasmaa K. Trends in coronary risk factors in the WHO MONICA project. Int J Epidemiol. 2001 Oct;30 Suppl 1:S35-S40.
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(8) Institute for Clinical Systems Improvement (ICSI). Lipid management in adults. Bloomington (MN): Institute for Clinical Systems Improvement (ICSI). 2011.
(9) Scottish Intercollegiate Guidelines Network (SIGN). Risk estimation and the prevention of cardiovascular disease: a national clinical guideline. Edinburgh 2007. Disponible en: http://www.sign.ac.uk/pdf/sign97.pdf.
(10) National Cholesterol Education Program (NCEP) Expert Panel on Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Cholesterol in Adults (Adult Treatment Panel III). Third Report of the National Cholesterol Education Program (NCEP) Expert Panel on Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Cholesterol in Adults (Adult Treatment Panel III) final report. Circulation. 2002 Dec 17;106(25):3143-421.
(11) European Association for Cardiovascular Prevention & Rehabilitation, Reiner Z, Catapano AL, De Backer G, Graham I, Taskinen MR, Wiklund O, Agewall S, Alegria E, Chapman MJ, Durrington P, Erdine S, Halcox J, Hobbs R, Kjekshus J, Filardi PP, Riccardi G, Storey RF, Wood D; ESC Committee for Practice Guidelines (CPG) 2008-2010 and 2010-2012 Committees. ESC/EAS Guidelines for the management of dyslipidaemias: the Task Force for the management of dyslipidaemias of the European Society of Cardiology (ESC) and the European Atherosclerosis Society (EAS). Eur Heart J. 2011 Jul;32(14):1769-818.
(12) Genest J, McPherson R, Frohlich J, Anderson T, Campbell N, Carpentier A, et al. 2009 Canadian Cardiovascular Society/Canadian guidelines for the diagnosis and treatment of dyslipidemia and prevention of cardiovascular disease in the adult - 2009 recommendations. Can J Cardiol. 2009 Oct;25(10):567-79.

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