prueba

 En
13. Tratamiento de la fase aguda de la ITU

13.1. Inicio del tratamiento empírico

Pregunta a responder:

  • ¿Cuándo debemos iniciar el tratamiento antibiótico ante la sospecha de ITU febril?

El tratamiento antibiótico de la infección del tracto urinario (ITU) ha de iniciarse en la mayoría de ocasiones sin conocer el germen responsable de la infección. Una de las cuestiones que frecuentemente se plantean en la consulta es cuándo comenzar el tratamiento antibiótico. Inicialmente en 1 estudio de experimentación animal246 se establecía una clara relación entre el retraso en el inicio del tratamiento antibiótico y la posibilidad de daño del parénquima renal. Posteriormente el estudio de Smellie et al.247 investigó la severidad de las cicatrices renales en función del retraso en el diagnóstico sugiriendo una clara relación entre el retraso en el diagnóstico/tratamiento de la ITU febril y la presencia de cicatrices renales. Es importante conocer si el periodo que transcurre entre el comienzo del cuadro clínico y el comienzo del tratamiento puede tener implicaciones en la resolución completa de la infección y en la aparición de secuelas (cicatrices renales), considerando, además, que la mejoría clínica que el paciente obtiene tras el inicio del tratamiento antibiótico es motivo suficiente per se para evitar demoras en el tratamiento.

Un estudio evalúa la prevalencia de daño renal en 150 pacientes pediátricos del servicio de urgencias hospitalario diagnosticados de primera ITU (sin especificar febril o afebril). El estudio valora la presencia de cicatrices renales a los 2 años. El análisis final se realiza solo sobre un total de 75 pacientes. En los 55 pacientes sin cicatrices renales la mediana de días de demora hasta iniciar el tratamiento era de 2 días (rango de 0 a 22 días); en los 20 pacientes con cicatrices renales esta mediana era de 3,5 días (rango de 0 a 62 días), la diferencia no es significativa (p = 0,10)11.

Serie
de casos
3

Un estudio en 287 niños y niñas, evalúa la presencia de cicatrices renales a los 12 meses del episodio de ITU en relación con el tiempo transcurrido entre el inicio de la fiebre y el comienzo del tratamiento antibiótico (siempre antes de 5 días). El estudio no encuentra diferencias en la incidencia de cicatrices renales a los 12 meses en relación con el inicio del tratamiento antibiótico respecto al día de comienzo de la fiebre (de 1 a 5 días) (OR 0,99; IC95% 0,65 a 1,51). Al evaluar los resultados según severidad de la enfermedad, nivel de hipertermia o días de ingreso, tampoco aparecen diferencias211.

Estudios
de cohortes
2+

Un estudio, cuyo objetivo era valorar la igualdad del tratamiento antibiótico oral frente al secuencial intravenoso en el tratamiento de ITU febril en 306 lactantes con edades comprendidas entre 1 y 24 meses, al analizar factores de riesgo relacionados con la presencia de cicatrices renales, encuentra a los 6 meses mayor incidencia de cicatrices renales en lactantes que recibieron tratamiento antibiótico ≥ 24 horas tras inicio de la fiebre (11,9%), en comparación con aquellos que recibieron tratamiento antibiótico antes de las 24 horas (9,1%); este hallazgo resultó ser estadísticamente no significativo (p = 0,29). El análisis multivariante de otras variables predictoras solo mostró relación de la presencia de cicatrices con el grado de RVU212.

Estudios
de cohortes
2+

Un estudio que evalúa la presencia de distintos factores de riesgo en el desarrollo de lesión renal aguda y en el desarrollo de cicatrices renales en una muestra de 227 niños y niñas con ITU febril encuentra, como factores de riesgo asociados a lesión renal aguda la presencia de RVU (OR 2,32; p = 0,034) y el tiempo de retraso terapéutico (5,11 + 3,17 días hasta el inicio del tratamiento en pacientes con lesión aguda frente a 2,67 + 1,93 días en pacientes sin lesión aguda), (OR 1,35; p = 0,001).

En aquellos pacientes que habían desarrollado lesión aguda (127 pacientes), el estudio encuentra como factores de riesgo asociados a desarrollo de cicatriz renal a los 6 meses, la presencia de RVU (OR 10,12; p = 0,004) y el tiempo de retraso terapeútico en el comienzo de antibioterapia (7,10 + 3,39 días hasta el inicio del tratamiento en pacientes con cicatrices frente a 3,54 + 1,82 días en pacientes sin cicatrices), (OR 2,36; p = 0,001)160.

Estudios
de cohortes
2

Un estudio en lactantes con primera ITU febril (n = 278, 153 niños y 125 niñas); (mediana de edad 3,5 meses; rango de 0,5 a 12 meses) valora si el retraso en el inicio del tratamiento (mediana de retraso 2 días; rango de 1 a 8 días) se correlaciona con el desarrollo de cambios inflamatorios agudos y el posterior desarrollo de cicatrices renales. El estudio encuentra que el tratamiento antibiótico adecuado y precoz (en las primeras 24 horas desde el inicio de los síntomas) disminuye la probabilidad de afectación renal (DMSA) durante la fase aguda de la infección (41% de afectados en pacientes que reciben tratamiento en primeras 24h; 59% si reciben tratamiento el segundo día; 68% si reciben tratamiento el tercer día; y 75% si reciben tratamiento el cuarto día o más tarde, p = 0,000), pero no previene la formación de cicatrices (DMSA 5 a 26 meses después de la fase aguda, realizada solamente a 76 de los 158 pacientes que tenían afectación en fase aguda), ya que no hubo diferencias significativas en la incidencia de cicatriz renal entre los pacientes que inician tratamiento en las primeras 24 horas (46%) y aquellos que inician el tratamiento más tarde (54%)27.

Estudios
de cohortes
2-

Un estudio, cuyo objetivo es comparar la eficacia del tratamiento secuencial frente a tratamiento IV en 548 niños y niñas (de 2 a 58 meses de edad) con primera ITU febril evalúa también si el hecho de iniciar el tratamiento antibiótico antes de 48 horas desde el inicio de la fiebre o después de ese plazo influye en la mayor presencia de cicatrices renales a los 6-9 meses. El estudio no encuentra diferencias significativas en la incidencia de cicatrices renales entre los que iniciaron el tratamiento antes de las 48 horas (47%) y los que iniciaron el tratamiento más tarde (53%)207.

Estudios
de cohortes
2-

Por aquí también se puede escribir, fijaros bien en que escribís en las zonas habilitadas para ello, que son los div bloque-centro-cuerpo (que es este) y los div bloque-centro-cuerpo-izda y en bloque-centro-cuerpo-dcha (estos dos están dentro de otro que se llama bloque-centro-cuerpo-agrupado)

En cuanto a las recomendaciones y resumen de a evidencia, normalmente salen al final del capítulo, pero a veces aparecen al final de varios subcapítulos, en este caso copiaros el div de la que necesitéis y lo pegáis en donde os toque, eso sí, daros cuenta de que lo pegáis dentro de bloque-centro-texto.

Resumen de la evidencia

2+ No se encuentran diferencias significativas en la incidencia de cicatrices renales entre los pacientes que reciben tratamiento antibiótico de forma temprana (≤ 24 h)211,212 y los pacientes que reciben tratamiento antibiótico más tarde.
2- Los pacientes con cicatrices renales presentan una mayor demora en el inicio del tratamiento antibiótico (7,10 + 3,39 frente a 3,54 + 1,82 días) (OR 2,36; p = 0,001)160.

Recomendaciones

Ante sospecha fundada de ITU febril, se recomienda iniciar el tratamiento antibiótico de forma precoz, ya que no pueden hacerse recomendaciones justificadas respecto a la seguridad de retrasar el inicio del tratamiento antibiótico en la ITU febril.

13.2. Vía de administración del tratamiento empírico

Pregunta a responder:

  • ¿Cuál es la vía de administración más apropiada para el tratamiento antibiótico la ITU febril en la lactancia y la infancia?

La ITU febril es una de las infecciones bacterianas más frecuentes en la edad pediátrica248. Tradicionalmente se ha recomendado el tratamiento antibiótico administrado por vía oral (VO) en la ITU del tracto urinario inferior o ITU afebril y por vía intravenosa (IV) en las ITU del tracto urinario superior o ITU febril; en este último caso, la práctica habitual es el uso de antibióticos administrados primero por vía IV y luego por VO durante 7-14 días para eliminar la infección y prevenir el daño renal. Sin embargo, un ECA realizado por Hoberman et al.212 sugería que la ITU febril puede ser tratada con antibioterapia VO. Esta pregunta pretende acalarar este punto.

Una RS que incluye un total de 23 estudios y 3.295 pacientes de 0 a 16 años de edad con PNA y cuyo objetivo es evaluar los beneficios y los riesgos de diferentes regímenes antibióticos para el tratamiento de la PNA encuentra 3 estudios (con un total de 844 pacientes) que comparan administración antibiótica por VO durante 10-14 días frente a administración IV durante 3 días o hasta resolución de la fiebre, seguida de administración por VO. No se encuentran diferencias significativas en el tiempo medio de desaparición de la fiebre (diferencia de medias ponderada 1,54; IC95% -1,67 a 4,76); en la tasa de recurrencias de ITU sintomática a los 6 meses (RR 0,67; IC95% 0,27 a 1,67); en la tasa de daño renal permanente en DMSA en relación al total de pacientes con PNA (RR 0,87; IC95% 0,35 a 2,16); ni en relación al total de pacientes con defectos en el DMSA inicial (RR 0,80; IC95% 0,38 a 1,7). La RS a partir de los datos de uno de los estudios incluidos realiza un análisis por subgrupos y no halla diferencias en el número de trastornos parenquimatosos renales en DMSA a los 6 meses en pacientes con RVU (RR 1,88; IC95% 0,83 a 4,24) y tampoco en pacientes sin RVU (RR 0,80; IC95% 0,23 a 2,73), aunque se observa que en los pacientes con RVU grado III a V, los trastornos parenquimatosos renales persistentes en DMSA a los 6 meses se presentaban con mayor frecuencia en los pacientes que recibían tratamiento antibiótico por VO que en los pacientes que recibían tratamiento antibiótico IV seguido de tratamiento por VO (RR 13,6; IC95% 1,00 a 54,01)231.

La RS incluye además 5 estudios (con un total de 534 pacientes) que comparan la administración de tratamiento antibiótico IV de corta duración (3-4 días) seguido de administración por VO frente tratamiento antibiótico IV de larga duración (7-14 días). No se encuentran diferencias significativas en la recurrencia de ITU dentro de los 6 primeros meses (RR 1,15; IC95% 0,52 a 2,51); en la tasa de daño renal permanente en DMSA (a los 3-6 meses) en relación al total de pacientes con PNA (RR 1,13; IC95% 0,86 a 1,49); ni en relación al total de pacientes con defectos en la DMSA inicial (RR 1,10; IC95% 0,84 a 1,45). La RS, a partir de los datos de 2 estudios incluidos, realiza un análisis por subgrupos y no halla diferencias en el número de trastornos parenquimatosos renales en DMSA (a los 3-6 meses) en pacientes con RVU (RR 0,99; IC95% 0,56 a 1,74); en pacientes sin RVU (RR 1,19; IC95% 0,81 a 1, 76); en pacientes menores de 1 año de edad (RR 1,46; IC95% 0,71 a 3,01); ni en pacientes mayores de 1 año de edad (RR 0,89; IC95% 0,59 a 1,34).

Finalmente, la RS incluye los datos de 1 estudio que compara un régimen antibiótico consistente en la administración de una dosis única intramuscular (IM) seguida de administración por VO durante 10 días frente a administración antibiótica por VO a la misma dosis. No se encuentran diferencias entre los grupos respecto a la persistencia de bacteriuria después de 48 horas (RR 0,77; IC95% 0,19 a 3,20); persistencia de los síntomas clínicos (RR 0,82; IC95% 0,24 a 2,81); o eventos adversos totales (RR 1,37; IC95% 0,33 a 5,68). Ningún niño presentó ITU sintomática al mes del tratamiento231.

RS
de ECA
1+

Un estudio con una muestra de 502 pacientes (de 1 mes a 6 años de edad) con diagnóstico clínico de primer episodio de PNA evalúa la seguridad y la eficacia sobre la aparición de cicatrices renales en DMSA a los 12 meses del tratamiento antibiótico exclusivo por VO (amoxi-clavulánico VO durante 10 días) frente al tratamiento antibiótico iniciado por vía IV y seguido por VO (ceftriaxona IV durante 3 días seguido de amoxi-clavulánico VO durante 7 días). El estudio no encuentra diferencias significativas en la tasa de daño renal permanente en DMSA a los 12 meses (DR -4%; IC95% -11,1 a 3,1)232.

ECA
1+

Un estudio con 548 niños y niñas (mediana de edad 15 meses; rango de 3 a 191 meses) con un primer episodio de PNA evalúa la eficacia en la aparición de cicatrices renales en DMSA a los 6-9 meses de una pauta antibiótica IV de 8 días de duración con ceftriaxona frente a una pauta IV de 3 días de duración con ceftriaxona seguida de 5 días de tratamiento por VO según antibiograma. No se encuentran diferencias significativas entre los grupos en relación a la presencia de cicatrices renales (RR 1,45; IC95% 0,79 a 2,67)207.

ECA
1-

El GEG ha tenido en cuenta diversas consideraciones adicionales que atañen a la consistencia de la evidencia. Solo uno de los estudios incluidos demuestra asociación entre demora en el inicio del tratamiento antibiótico e incidencia de cicatriz renal160, mientras que el resto de los estudios no consigue encontrar diferencias significativas27,207,211,212,230; esto, podría deberse a una mayor demora en el inicio del tratamiento en el estudio de Oh et al.160 El GEG considera que aún asumiendo que el momento del inicio del tratamiento antibiótico no condicionase la aparición de cicatrices, hay que ponderar también el grado de afectación del paciente y las repercusiones que sobre el paciente pueda tener la evolución de la enfermedad en las horas o días que se retrase el inicio del tratamiento.

Resumen de la evidencia

1+ En el tratamiento de la ITU febril no se encuentran diferencias significativas para ninguna de las variables resultados analizadas (tiempo medio de desaparición de la fiebre, tasa de recurrencia de ITU sintomática, tasa de daño renal permanente) entre la administración antibiótica por VO en exclusiva frente a vía IV de corta duración seguida de administración por VO231,232.
1+ En el tratamiento de la ITU febril no se encuentran diferencias significativas para ninguna de las variables resultados analizadas (recurrencia de ITU, tasa de daño renal permanente) entre la administración antibiótica por vía IV de corta duración seguida por VO frente a vía IV de larga duración231.

Recomendaciones

A Se recomienda la administración oral como vía de elección para el tratamiento antibiótico de niños y niñas con ITU febril sin patología urológica obstructiva conocida y en ausencia de síntomas de una infección grave.
Se recomienda la administración intravenosa de antibiótico en los niños y niñas con sospecha de uropatía obstructiva o RVU de alto grado (IV-V), signos de septicemia, vómitos incoercibles o deshidratación.
A Si se ha iniciado un tratamiento anibiótico por vía intravenosa, se recomienda continuar con su administración por vía oral cuando el estado clínico del paciente lo permita.
Se recomienda que una vez iniciado el tratamiento antibiótico por cualquier vía de administración, el paciente sea evaluado clínicamente en un plazo aproximado de 48 horas.

13.3. Elección del tratamiento empírico

Pregunta a responder:

  • ¿Cuál es el tratamiento antibiótico empírico más eficaz de la ITU febril (PNA) y de la ITU afebril?

La elección del tratamiento antibiótico para la ITU debe de estar basada en los resultados del urocultivo y el antibiograma. Sin embargo, en las situaciones en las que los síntomas o el estado clínico del paciente no permiten esperar a obtener esta información, es importante conocer cuál es el antibiótico a utilizar empíricamente en este periodo inicial.

Respecto al tratamiento empírico de la ITU afebril, la GPC del NICE analiza los datos de 3 ensayos clínicos aletorizados.

ECAs
1+/1-/1-

El primero de ellos compara cefixima VO frente TM-SMX VO en niños y niñas de 6 meses a 13 años de edad con síntomas de ITU. No hubo diferencias en ninguna de las variables resultado entre los grupos (leucocitosis, temperatura corporal, analítica de orina).

1+

Los otros 2 ECA comparan TM VO frente a TM-SMX VO y TM-SMX VO frente a SMX VO. En ninguno de los dos casos se encuentran tampoco diferencias entre los grupos en ninguna de las variables resultado (esterilización de orina y respuesta clínica)11.

1-

Respecto al tratamiento empírico de la PNA, una RS encuentra 6 estudios que comparan distintos antibióticos entre sí.

Tres de los estudios que incluyen un total de 108 niños y niñas, comparan cefalosporinas de tercera generación (cefotaxima IV, cefetamet VO, ceftibuten VO) frente a amoxi-clavulánico o TM-SMX. No se encuentran diferencias significativas en ninguna de las variables resultados analizadas: persistencia de bacteriuria tras 48h de tratamiento (RR 5,5; IC95% 0,3 a 101,3); ITU recurrente (RR 0,42; IC95% 0,03 a 6,23); persistencia de fiebre > 48h (RR 5,0; IC95% 0,3 a 92,6); efectos adversos gastrointestinales (RR 0,55; IC95% 0,10 a 3,16).

Uno de los estudios con una muestra de 299 niños y niñas, compara una cefalosporina de tercera generación (ceftazidima IV) frente a una cefalosporina de cuarta generación (cefepima IV). Tampoco en este caso se encuentran diferencias significativas en las variables resultado analizadas: bacteriuria persistente o recurrente con mismo patógeno, ITU recurrente por mismo patógeno, respuesta clínica y frecuencia de efectos adversos.

Otro de los estudios compara 2 cefalosporinas de tercera generación (ceftriaxona IV frente a cefotaxima IV) en 100 niños y niñas de más de 24 meses de edad. No se encuentran diferencias significativas para ninguna de las variables resultado analizadas: bacteriuria al final del tratamiento, ITU recurrente un mes después del tratamiento y eventos adversos totales. El análisis por subgrupos muestra que tampoco existían diferencias en los resultados de bacteriuria al final del tratamiento e ITU recurrente un mes después del tratamiento en los pacientes con y sin anomalías de las vías urinarias.

Un último estudio que incluye una muestra de 16 pacientes, compara 2 aminoglucósidos entre sí (isepamicina IV frente a amikacina IV). El estudio no encuentra diferencias entre los grupos en relación a persistencia de bacteriuria a las 48h tras tratamiento o a los 7-30 días después del tratamiento, ni en el tiempo medio hasta resolución de la fiebre231.

RS de ECA
1+

Una revisión, cuyo objetivo es revisar el perfil etiológico observado en distintas series de pacientes pediátricos con ITU así como la sensibilidad de los uropatógenos aislados a distintos antibióticos y que incluye 10 estudios realizados en España, muestra que E. coli es el principal agente etiológico de ITU en la infancia con una prevalencia que oscila entre el 70-90% de los casos en los estudios más recientes2. Los datos de esta revisión han sido completados y actualizados con series nacionales posteriores (capítulo 6.1, tabla 9), que muestran similares valores de prevalencia para E. coli (70-80%)65,67.

Las distintas series nacionales incluidas en esta guía (capítulo 6.1, tabla 10) muestran resistencias de E. coli, que oscilan entre 50-80% para ampicilina, entre 7-15% para amoxi-clavulánico y entre 18-38% para TM-SMX.

RS
de series
de casos
3

A la hora de realizar las recomendaciones el GEG ha tenido en consideración la consistencia, aplicabilidad y relevancia de los resultados hallados. Con respecto a la consistencia, se observa que todos los estudios incluidos obtienen buenos resultados en términos de eficacia con el uso individual de diferentes antibióticos (sulfamidas, TM-SMX, cefalosporinas de tercera o cuarta generación, amoxi-clavulánico y aminoglucósidos). Pero en términos de aplicabilidad de los resultados, el GEG ha considerado que se debe tener en cuenta el alto grado de resistencia que presenta E. coli frente a las sulfamidas y frente a TM-SMX en nuestro medio. El GEG considera que conocer en cada lugar los patrones de resistencia a antibióticos de los principales patógenos responsables de la ITU en la infancia (E. coliProteus y Klebsiella) es de especial importancia para iniciar un tratamiento antibiótico empírico, con el fin de conseguir que el tratamiento inicial sea eficaz y evitar la aparición de nuevas resistencias antibióticas. Por tanto, el GEG concluye que cada profesional debe enfocar el tratamiento empírico de la ITU en función de los datos etiológicos y de resistencias que le proporcione su laboratorio de microbiología de referencia.

Resumen de la evidencia

1+ No existen diferencias significativas en términos de eficacia entre los distintos antibióticos individuales que han sido comparados para el tratamiento de ITU afebril e ITU febril11,231.
3 El principal agente etiológico de ITU en España en población pediátrica es E. coli, con una prevalencia del 70-90%, que presenta resistencias a ampicilina en rangos comprendidos entre 50-80%, resistencias a TM-SMX en un 18-38% de los casos y resistencias a amoxi-clavulánico en un 7-15% de los casos2.

Recomendaciones

La elección del tratamiento antibiótico empírico en la ITU deberá apoyarse en el conocimiento de las resistencias locales.
En el momento actual y en nuestro medio, para el tratamiento antibiótico empírico de la ITU afebril, parece adecuado utilizar amoxi-clavulánico, cefalosporinas de primera o segunda generación, fosfomicina, nitrofurantoína o TM-SMX en caso de que las sensibilidades de nuestro laboratorio local lo permita.
En el momento actual y en nuestro medio, para el tratamiento antibiótico empírico de la ITU febril por VO, parece adecuado utilizar cefalosporinas de tercera generación y, como alternativa, amoxi-clavulánico o cefalosporinas de segunda generación (si su sensibilidad es mayor del 80-90% para E. coli).
En el momento actual y en nuestro medio, para el tratamiento empírico de la ITU febril por vía IV, parece adecuado utilizar cefalosporinas de tercera generación IV (cefotaxima, ceftriaxona) y alternativamente un aminoglucósido (gentamicina, tobramicina), amoxi-clavulánico IV o cefalosporinas de segunda generación IV. Otras cefalosporinas de tercera generación, como la ceftazidima, y otros antibióticos, como amikacina, carbapenémicos y quinolonas deben reservarse para circunstancias especiales.
En pacientes menores de 3 meses, en el momento actual y en nuestro medio, y ante la posibilidad de infección por enterococo, se recomienda asociar ampicilina al tratamiento base.

13.4. Aminoglucósidos y administración en dosis única diaria

Pregunta a responder:

  • ¿Es eficaz y segura la administración de antibióticos aminoglucósidos en dosis única diaria cuando se requieran estos antibióticos en el tratamiento de la ITU?

Los aminoglucósidos son un grupo de antibióticos ampliamente utilizados en el tratamiento de infecciones bacterianas incluida la ITU. Clásicamente se han administrado en pauta de dosis múltiples, pero diversos estudios han ido demostrando en las dos últimas décadas que también es eficaz y segura la pauta de administración en una dosis única diaria.

Una RS encuentra 3 ECA, con un total de 495 niños y niñas diagnosticados de PNA, que comparan la administración parenteral de una dosis única diaria de antibiótico aminoglucósido (gentamicina o netilmicina) frente a la administración parenteral cada 8 horas de los mismos aminoglucósidos.

No se encuentran diferencias significativas entre los distintos regímenes de administración en relación a las distintas variables resultado analizadas: bacteriuria persistente 1-3 días después de iniciado el tratamiento (RR 1,05; IC95% 0,15 a 7,27); bacteriuria persistente 1 semana después de finalizado el tratamiento (RR 2,84; IC95% 0,12 a 68,58); recurrencia de ITU 1 mes después de finalizado el tratamiento (RR 1,18; IC95% 0,33 a 4,23); persistencia de síntomas después de 3 días de tratamiento (RR 1,98; IC95% 0,37 a 10,53); tiempo medio hasta la desaparición de la fiebre (DMP 2,40 horas; IC95% -7,90 a 12,70); número de pacientes con déficit auditivo (RR 2,83; IC95% 0,33 a 24,56); o número de pacientes con disfunción renal (RR 0,75; IC95% 0,20 a 2,82)231.

RS de ECA
1+

Adicionalmente, se encontró un metaanálisis que incluye 24 ECA (3 de los cuales están incluidos en la anterior RS) y que evalúa la eficacia y toxicidad de la administración de una única dosis diaria, comparada con múltiples dosis diarias de diferentes aminoglucósidos (gentamicina, netilmicina, amikacina y tobramicina), en el tratamiento de varios procesos infecciosos y ámbitos clínicos en población pediátrica: fibrosis quística, cáncer, ITU, diversos procesos infecciosos, UCI pediátrica y UCI neonatal.

Con respecto a la eficacia de la administración de dosis única diaria de aminoglucósidos frente a múltiples dosis diarias, se analizaron los resultados de 10 y de 7 ECA, observándose, mediante modelo de efectos fijos, que no existían diferencias significativas en términos de fallo clínico (n = 657 pacientes) (RR 0,67; IC95% 0,42 a 1,07), o fallo microbiológico (n = 558) (RR 0,51; IC95% 0,22 a 1,18).

Del mismo modo, en términos de nefrotoxicidad y ototoxicidad, se analizaron los resultados de 20 ECA (n = 1.878 pacientes) y de 13 ECA (n = 842 pacientes), observándose, mediante modelo de efectos fijos, que no existían diferencias significativas en ninguno de los casos (RR 0,97; IC95% 0,55 a 1,69) y (RR 1,06; IC95% 0,51 a 2,19), respectivamente249.

RS de ECA
1+

A la hora de realizar las recomendaciones, el GEG ha considerado que la administración de una única dosis al día de aminoglucósidos en la práctica pediátrica, además de proveer similar eficacia y seguridad, disminuye los costes del tratamiento, simplifica su administración y lo hace más cómodo tanto para el paciente como para el personal sanitario.

Resumen de la evidencia

1+ No existen diferencias en términos de seguridad y eficacia entre la administración de una única dosis diaria de aminoglucósidos frente a múltiples dosis diarias en población pediátrica231,249.

Recomendaciones

A Se recomienda la administración de aminoglucósidos en dosis única diaria cuando se requiera su utilización para el tratamiento de la ITU febril en población pediátrica.

13.5. Duración del tratamiento antibiótico

Pregunta a responder:

  • ¿Cuál es la duración más efectiva del tratamiento antibiótico en la ITU afebril y en la ITU febril?

La duración del tratamiento de la ITU está sometida a debate. La recomendación habitual es de una duración de 10 a 14 días; sin embargo, con el fin de reducir costos, favorecer el cumplimiento del tratamiento y disminuir la aparición de resistencias se justifica la valoración de pautas más cortas en el tratamiento de la ITU del tracto inferior o cistitis.

Con respecto a cuál debe de ser la duración del tratamiento antibiótico en el tratamiento de ITU del tracto inferior, una RS que incluye 10 estudios, (n = 652 pacientes, de 3 meses a 18 años de edad, con ITU confirmada mediante urocultivo) compara la administración de corta duración (3-4 días en nueve estudios y 2 días en 1 estudio) de distintos tratamientos antibióticos (sulfonamidas solas o en combinación, betalactámicos y otros antibióticos) frente a la duración estándar de esos mismos antibióticos (7-14 días), evaluando persistencia de síntomas, persistencia de bacteriuria, ITU recurrente, cumplimiento del tratamiento y desarrollo de resistencias.

La RS no encuentra diferencias significativas en relación al número de pacientes con bacteriuria persistente de los 0 a 10 días tras finalizar el tratamiento (RR 1,06; IC95% 0,64 a 1,76), ni en el número de ITU recurrentes durante un periodo de seguimiento de 1 a 15 meses tras el tratamiento (RR 0,95; IC95% 0,70 a 1,29). Tampoco se encuentran diferencias estadísticamente significativas en la tasa de resistencias en la bacteriuria persistente (RR 0,57; IC95% 0,32 a 1,01) ni en la tasa de resistencias en los niños con ITU recurrente (RR 0,39; IC95% 0,12 a 1,29). No hubo diferencias en el cumplimiento, y solo en 2 estudios se informó sobre efectos adversos250.

RS de ECA
1+

Con respecto a cuál debe ser la duración del tratamiento antibiótico en el tratamiento de la PNA, una RS no consigue identificar estudios elegibles que comparen tratamientos de corta duración con tratamientos de duración estándar para niños con PNA, y concluye que la duración óptima del tratamiento para los niños con PNA sigue siendo desconocida231.

RS de ECA
1+

Resumen de la evidencia

1+ La comparación de una duración del tratamiento de la ITU del tracto inferior de 2-4 días frente a 7-14 días no encuentra diferencias significativas en la frecuencia de bacteriuria de los 0 a 10 días después de finalizar el tratamiento (RR 1,06; IC95% 0,64 a 1,76), ni en el número de recurrencias durante un seguimiento de entre 1 y 15 meses (RR 0,95; IC95% 0,70 a 1,29). Se constata una tendencia hacia un menor número de niños con microorganismos resistentes en los tratamientos de corta duración250.
1+ No hay estudios suficientes que pongan en evidencia cuál es la duración más efectiva del tratamiento de la PNA231.

Recomendaciones

A En el tratamiento de la ITU afebril/cistitis, se recomienda una duración del tratamiento antibiótico de entre 3 y 4 días.
En el tratamiento de la ITU febril/PNA, se recomienda la duración estándar del tratamiento antibiótico de 7 a 10 días.

13.6. Tratamiento antibiótico en la nefronía lobar y el absceso renal

Pregunta a responder:

  • ¿Cuál es el tratamiento de elección y la duración del tratamiento de la nefronía lobar (nefritis focal aguda) y el absceso renal?

La nefronía lobar aguda (NLA), también denominada nefritis bacteriana focal aguda (NBFA), y el absceso renal son formas de presentación poco frecuentes de la ITU. La NLA, infección localizada no abscesificada, se considera como una situación intermedia entre la PNA y el absceso renal. Ambas se diagnostican mediante técnicas de imagen, siendo necesario diferenciarlas de otros procesos como los tumores renales. Cuando se aísla, el patógeno responsable más frecuente es el E. coli, pero también se han aislado otros gérmenes (Pseudomona aeruginosaKlebsiellaEnterococcus faecalisStaphylococcus aureusProteus mirabilis)58,251,252 por lo que la elección de la antibioterapia debe de ir dirigida a un amplio espectro de gérmenes, teniendo en cuenta el estado de las resistencias en su ámbito.

No obstante, el principal interés en el tratamiento de estos procesos es establecer la vía de administración y la duración óptima del tratamiento.

Un ECA realizado en Taiwán y que incluye 80 pacientes diagnosticados de NLA compara el tratamiento con antibioterapia IV seguida de VO de 3 semanas de duración (39 pacientes, edad 4,16 ± 4,22 años) frente al tratamiento con antibioterapia IV seguida de VO de 2 semanas de duración (41 pacientes, edad 3,72 ± 4,14 años). En ambos grupos, el cambio de vía IV a VO se realiza 2-3 días después del cese de la fiebre. En ambos grupo la elección del antibiótico se realizó según los resultados del antibiograma.

El fallo en el tratamiento (bacteriuria persistente con clínica o recidiva de la infección) ocurrió en 7 pacientes del grupo aleatorizado a 2 semanas de tratamiento. Esta diferencia es estadísticamente significativa (RAR 17,1; IC95% 5,6 a 28,6)251.

ECA
1-

Una serie de 25 casos (edad media 4,5 años; rango de 0,25 a 17,5 años) diagnosticados de NLA, realizada en Europa, analiza las lesiones residuales renales tras recibir tratamiento IV (cefalosporina de tercera generación + gentamicina o ampicilina + gentamicina como tratamiento empírico inicial) durante una media de 12,6 días (rango de 9 a 16 días), seguido de profilaxis antibiótica (trimetoprima, nitrofurantoína, cefixima o cefaclor) durante periodos de 4 semanas a 6 meses (media de 10 semanas). Tres pacientes evolucionaron hacia la formación de quistes renales y 2 desarrollaron cicatrices renales58.

Serie
de casos
3

Una serie de 45 casos (mediana de edad 5,1 años; rango de 1 mes a 16 años) diagnosticados mediante TAC de NLA y absceso renal (n = 43 pacientes) o absceso renal (n = 2 pacientes), y realizada en Taiwán, analiza los resultados tras la administración del tratamiento antibiótico IV inicial seguido de VO con una duración total de 3 a 6 semanas, asociado, si era necesario a la realización de drenaje percutáneo. Tras el tratamiento antibiótico solo 3 pacientes precisaron de drenaje percutáneo, en ningún caso hubo que recurrir a la cirugía abierta o a la nefrectomía; no hubo recurrencia del absceso durante el seguimiento en ninguno de los casos. Veintiuno de 23 pacientes (91%) con DMSA realizada a los 6-12 meses tras finalizar el tratamiento antibiótico presentaron cicatriz renal en el lugar del absceso55.

Serie
de casos
3

En una serie de 127 pacientes (< 15 años de edad) diagnosticados de NLA mediante TAC, procedentes de 2 centros hospitalarios de Taiwán, analiza la correlación entre la presentación clínica y los hallazgos del TAC. Noventa y ocho pacientes recibieron tratamiento antibiótico durante 3 semanas y 29 pacientes recibieron tratamiento durante 2 semanas. La NLA se clasificó, de acuerdo a los hallazgos del TAC, de manera que 94 pacientes fueron diagnosticados de NLA simple (regiones estriadas o en forma de cuña pobremente definidas y con menor densidad nefrográfica pero homogénea) y 33 pacientes fueron diagnosticados de NLA complicada (densidad heterogéneamente disminuida). Se dieron 4 casos de fallo del tratamiento (recidiva de la infección, persistencia de bacteriuria o ausencia de mejoría clínica), todos ellos en los pacientes con NLA complicada, tanto en los pacientes que recibieron tratamiento durante 3 semanas (1 de 24 pacientes) como en aquellos que recibieron tratamiento durante 2 semanas (3 de 9 pacientes). No se observó fallo del tratamiento en ninguno de los 94 pacientes diagnosticados de NLA simple56.

Serie
de casos
3

A la hora de realizar las recomendaciones el GEG ha tenido en consideración la posibilidad de generalización de los resultados anteriormente incluidos, ya que la población estudiada, de origen asiático, pertenece mayoritariamente a un medio sanitario, social y culturalmente diferente al nuestro. No obstante, se ha considerado que los resultados podrían ser aplicables a nuestro medio. Con respecto a la consistencia de los hallazgos, tanto en el único ECA disponible como en las series de casos analizados, la mayoría de los autores proponen la administración inicial de antibioterapia vía IV seguida de la VO tras la remisión de la fiebre.

Resumen de la evidencia

1- En pacientes que reciben tratamiento antibiótico durante 2 semanas hay un mayor riesgo de fallo terapéutico (RAR 17,1; IC95% 5,6 a 28,6) que en los que reciben tratamiento antibiótico durante 3 semanas251.
3 Todos los casos de fallo terapéutico (recidiva de la infección, persistencia de bacteriuria o ausencia de mejoría clínica) se observan en pacientes diagnosticados de NLA complicada56.
3 El 91% de los pacientes diagnosticados de absceso renal presentan cicatriz renal en el lugar del absceso a los 6-12 meses de haber finalizado el tratamiento antibiótico55.
3 La mayoría de los autores recomiendan la administración de antibioterapia de amplio espectro y utilizan como tratamiento inicial una asociación de cefalosporinas de tercera generación + aminoglucósido, administrados por vía IV58.

Recomendaciones

En la NLA y el absceso renal, se recomienda como tratamiento de elección la utilización de 2 antibióticos, elegidos según las sensibilidades locales, administrados inicialmente por vía IV, y seguidos por VO tras la mejoría clínica.
D En la NLA y el absceso renal se recomienda una duración del tratamiento antibiótico de entre 2 y 3 semanas.

13.7. Medicación sintomática en el tratamiento de la ITU

Pregunta a responder:

  • La utilización de medicación sintomática (antiinflamatorios), ¿tiene algún efecto beneficioso en la mejoría de los síntomas o en la prevención del daño renal?

Un estudio realizado en Irán, evalúa el papel del tratamiento con dexametasona en la disminución de los niveles urinarios de citoquinas (IL-6 e IL-8) como variable intermedia en la formación de cicatrices renales, en pacientes diagnosticados de ITU febril. Treinta y cuatro pacientes (29 niñas y 5 niños, edad media 3 ± 2,8 años) recibieron dexametasona (0,15 mg/kg/6h) durante 3 días, junto con ceftriaxona, frente al grupo control de 20 pacientes (17 niñas y 3 niños, edad media 3,6 ± 3,1 años) que solo recibieron tratamiento antibiótico con ceftriaxona. El estudio valora concentraciones urinarias de IL-6 e IL-8 en el momento del diagnóstico y a las 72 horas del inicio del tratamiento y encuentra diferencias significativas en el grupo experimental entre los niveles de IL-6 e IL-8 en el momento del diagnóstico
y a las 72 horas (p < 0,001). El estudio encuentra también diferencias significativas en la disminución de las concentraciones urinarias de IL-6 e IL-8 en el grupo experimental frente al control (p < 0,05), concluyendo que el uso de dexametasona, combinado con antibióticos, podría prevenir la aparición de cicatriz renal mediante la disminución de la respuesta antiinflamatoria. El estudio no aporta datos clínicos ni de imagen respecto a la relación entre la disminución de los niveles urinarios de IL-6 e IL-8 y la presencia de daño renal permanente253.

Estudio
de casos
y controles
2-

Un estudio realizado en centros de atención primaria en Alemania, compara la utilización de ibuprofeno (400 mg/ 8 horas) frente al uso de ciprofloxacino (250mg/ 12 horas) durante 3 días en mujeres adultas (rango de edad 18 a 85 años) con ITU no complicada, con el objetivo de evaluar la eficacia del ibuprofeno en la resolución de los síntomas urinarios al cuarto día tras inicio del tratamiento. El estudio realiza un análisis por protocolo y encuentra que el 58,3% de las pacientes que recibieron ibuprofeno se encontraban libres de síntomas al cuarto día, frente al 51,5% de las pacientes que recibieron ciprofloxacino (p = 0,74). Las pacientes que recibieron ibuprofeno reportaron menos síntomas urinarios al cuarto día que las pacientes que recibieron ciprofloxacino. El 33% de las pacientes que recibieron ibuprofeno necesitaron tratamiento antibiótico adicional, frente al 18% de las pacientes que recibieron ciprofloxacino (p = 0,247), debido a la continuidad o empeoramiento de los síntomas. En ninguno de los casos las diferenciasfueron significativas entre el grupo que recibía iburpofeno y el que recibía ciprofloxacino254.

ECA
1-

Además de los 2 estudios aquí descritos, se identificaron otros 3 estudios, que quedaron excluidos del volumen de la evidencia por ser estudios realizados in-vitro255 o sobre muestra animal256,257.

No se han encontrado estudios de diseño adecuado, buena calidad metodológica, con población de estudio apropiada y con variables resultado relevantes, que permitan dar respuesta a la pregunta planteada en este apartado.

Bibliografía  13. Tratamiento de la fase aguda de la ITU

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