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¿Cuáles son los problemas más frecuentes y cómo debería afrontarlos?

Dar de mamar no siempre es fácil y tú y el bebé podéis necesitar un periodo de adaptación.

Hay dificultades que pueden requerir la intervención de profesionales con experiencia en lactancia. Es importante que desde el comienzo te asegures de tener todo el apoyo y ayuda necesarios en caso de que se presente algún problema. El apoyo madre a madre que ofrecen los grupos de apoyo puede serte de mucha utilidad.

Las complicaciones más frecuentes, como la ingurgitación mamaria, el dolor, las grietas en los pezones y las mastitis, suelen ser consecuencia de problemas con la técnica de la lactancia. Para poder identificar la causa y solucionarla, es necesario que el profesional sanitario recoja una historia clínica, explore el pecho y al bebé y, muy importante, observe una toma.

Ingurgitación mamaria

La ingurgitación mamaria puede aparecer a los dos o tres días del parto en ambos pechos, que se ponen tensos, hinchados y calientes. Suele generar mucha preocupación, porque los pechos están hinchados y doloridos, el bebé tiene dificultad para agarrarse y la madre se siente impotente al intentar vaciar el pecho sin conseguirlo. En realidad la ingurgitación no se debe a un acúmulo de leche, sino a la congestión de la glándula mamaria, es decir, a la inflamación debida a la dilatación vascular producida en la glándula que se está preparando para la lactancia. Puedes prevenirla ofreciendo el pecho con frecuencia durante los primeros días.

Si tuvieras una ingurgitación es importante relajarse antes de la toma. Para ello puedes darte un baño o una ducha caliente, recibir un masaje agradable en hombros o espalda, oír música, etc. Unos minutos antes de poner al bebé al pecho realiza contacto piel con piel con tu bebé y aplica calor local para favorecer la salida de la leche. Es importante que aumentes la frecuencia de las tomas, ofreciendo el pecho a tu bebé cada dos horas aproximadamente.

Para aliviar las molestias puedes aplicar frio local (geles térmicos, bolsas de hielo, compresas frías…) entre las tomas e, incluso, tomar un antiinflamatorio como el ibuprofeno si no eres alérgica o padeces algún problema que lo contraindique.

Si con estas medidas no consigues que el bebé se agarre al pecho, puedes probar la técnica de la presión inversa suavizante, que consiste en presionar en la zona que rodea la base del pezón, o consultar a un profesional con experiencia.

Técnica de la presión inversa suavizante

Dolor

Los primeros días es normal sentir una molestia en los pezones durante la toma, ya que el embarazo produce un aumento de la sensibilidad en los pezones que suele desaparecer poco después del parto. Sin embargo, un dolor intenso o persistente no puede considerarse normal y suele indicar que existe algún problema. Lo más frecuente es que el dolor se deba a una compresión del pezón. Como consecuencia pueden aparecer grietas y además se dificulta el vaciado de la mama con riesgo de complicaciones como mastitis, disminución de la producción de leche, escasa ganancia de peso etc. Si padeces dolor durante la toma o las molestias de los primeros días no desaparecen, conviene que lo consultes para identificar la causa y evitar el dolor y las posibles complicaciones.

Cuando el dolor no coincide con la toma y aparece en forma de pinchazos o resquemor en el pecho, puede deberse a otras causas como infecciones, síndrome de Raynaud, contracturas musculares, etc., por lo que es recomendable consultar con profesionales expertos en lactancia.

Grietas en el pezón

Las grietas suelen ser el resultado de un problema de agarre que ocasiona un traumatismo en el pezón. Son dolorosas y suelen acompañarse de otros síntomas como tomas largas y frecuentes, bebés que no quedan relajados tras la toma, que se duermen en el pecho y no lo sueltan espontáneamente y que, en algunos casos, no ganan suficiente peso.

La causa de las dificultades en el agarre al pecho puede estar en el bebé (frenillo corto, agarre compresivo por hipertonía (es decir, por una tensión muscular permanente exagerada), contracturas musculares, etc.) o en la postura de amamantamiento que condiciona el cómo queda alojado el pezón dentro de la boca del bebé.

Si tienes grietas es importante que consultes con un profesional experto en lactancia para que identifique la causa y la trate. Tendrá que realizar una historia clínica adecuada, explorarte el pecho y al bebé y observar una toma. Te ayudará a mejorar el agarre del bebé, optimizando la postura o realizando un agarre dirigido, lo que suele proporcionar un alivio inmediato e importante. En ocasiones, puede ser necesaria además la realización de una frenotomía, que consiste en eliminar el frenillo que une la lengua o el labio inferior a la encía.

Si tienes un dolor intenso, las pezoneras pueden serte de utilidad de forma transitoria, siempre y cuando las coloques correctamente y hasta que se corrija la causa y se hayan curado las grietas. Existen diferentes tamaños, por lo que es importante que elijas aquella que se adapte al tamaño de tu pezón y a la boca del bebé. En caso de duda es mejor que optes por el tamaño más grande. En cuanto se hayan resuelto las grietas es conveniente retirar las pezoneras, dado que a la larga pueden interferir en tu producción de leche.

Si las grietas tardan en curarse a pesar de haberse resuelto la causa que las provocó, hay que sospechar una sobreinfección bacteriana y puede ser necesaria la aplicación de una pomada antibiótica tras la toma. Esto lo decidirá el profesional sanitario experto en lactancia. En todo caso, antes de la toma conviene retirar los restos con una gasa empapada en agua o suero fisiológico aplicada durante unos minutos sobre el pezón.

Ten en cuenta que durante la lactancia las pequeñas glándulas que están en la areola proporcionan hidratación al pezón, por lo que no es recomendable que te laves los pezones antes y despúes de las tomas para evitar retirar esta protección natural. La ducha es suficiente para una higiene adecuada.

Mastitis

Si notas dolor y enrojecimiento en alguna parte del pecho, acompañado o no de fiebre y malestar general, puedes estar desarrollando una mastitis. Debes saber que la mastitis no siempre es infecciosa y que puede ser simplemente la consecuencia de una inflamación de una zona de la mama por un vaciado incompleto. Por eso ante la sospecha de una mastitis es muy importante continuar con la lactancia aumentando la frecuencia de las tomas, o si esto te produce demasiado dolor, vaciando el pecho con sacaleches. Conviene que te asegures de que el pecho afectado se vacía adecuadamente, recurriendo al sacaleches o a la extracción manual si lo crees necesario. Para aliviar las molestias puedes aplicarte frío entre las tomas y tomar ibuprofeno por sus efectos antiinflamatorios. Hacer contacto piel con piel o ponerte calor local, unos minutos antes de las tomas, facilitará la salida de la leche.

Si con todas estas medidas no observas una clara mejoría en 12 o 24 horas o si el dolor en la mama se acompaña de fiebre, de malestar general, escalofríos, dolores musculares, etc., es necesaria una valoración médica, ya que la mastitis puede ser infecciosa y además requerir un tratamiento antibiótico. En ningún caso estará indicado suspender la lactancia, por el contrario, el mantenerla y aumentar la frecuencia de las tomas favorece la curación de la mastitis y previene una complicación importante, que es el absceso mamario.

Aunque sufrir una mastitis puede resultar duro y además, en muchas ocasiones está precedida de otros problemas con la lactancia, debes de saber que con el tratamiento adecuado notarás una gran mejoría en 24 horas. No te desanimes. Puede serte de ayuda el consultar con un profesional experto en lactancia que diagnostique la causa y te ayude a evitar recaídas y complicaciones.

Dificultades por el tamaño y la forma del pecho y los pezones

El tamaño y la forma del pecho y de los pezones no tiene por qué ser un motivo de preocupación, a menos que tu bebé tenga dificultades para hacer un agarre adecuado. En ese caso los profesionales te ayudarán a encontrar una postura cómoda que favorezca el agarre.

La forma y tamaño del pecho deben ser tenidas en cuenta para adoptar una postura en la que la boca y la cabeza del bebé estén alineadas con el eje del pecho y pezón de su madre, tal y como se muestra en las siguientes figuras.

Los pezones planos no suelen ser un problema dado que para mamar de forma eficaz el bebé debe introducir en la boca no sólo el pezón, sino una parte importante de la areola. Puedes facilitar el agarre si antes de la toma estimulas manualmente el pezón para que sobresalga un poco más.

Los pezones invertidos suelen deberse a unos conductos galactóforos cortos, que son los conductos que transportan la leche de los lóbulos mamarios al pezón. Esta situación mejora tras un periodo de lactancia. Las primeras tomas pueden ser dolorosas debido al estiramiento que la succión provoca sobre dichos conductos. Se ha comprobado que no resulta útil la realización de ejercicios de estiramiento de los pezones durante el embarazo ni el uso de escudos prenatales. Estos últimos son unos escudos plásticos que tienen un aro interior pequeño que ejerce una presión suave para facilitar la salida del pezón.

Si tienes pezones invertidos te puede ayudar tratar de extraer el pezón con una jeringa o con el sacaleches, o bien estimularlo rotándolo o mojándolo con agua fría justo antes de la toma. El contacto piel con piel, la postura de crianza biológica® y el agarre dirigido pueden también ayudarte.

Las pezoneras pueden resultarte muy útiles si con las medidas anteriores el bebé no consigue un buen agarre. Con las tomas los conductos se irán elongando y desaparecerá el dolor. Si tus pezones son grandes para la boca del bebé hasta que su crecimiento le permita conseguir un agarre adecuado puede ser necesario que te extraigas la leche con sacaleches y se la administres. También puedes probar el uso de pezoneras, teniendo en cuenta que sólo entrará parte del pezón o que estará muy comprimido y, por lo tanto, el vaciado del pecho no será adecuado. En este caso, tras la toma será conveniente que completes el vaciado con extracción.

Poca producción de leche o hipogalactia

Seguramente, en alguna ocasión, has dudado de tu capacidad para producir toda la leche que tu bebé necesita, o alguna persona de tu entorno te ha hecho dudar. Es importante que sepas que la mayoría de las mujeres son capaces de producir toda la leche necesaria, si ofrecen el pecho con frecuencia y no existen problemas con el agarre del bebé que dificulten su vaciado.

Si tu bebé hace tomas frecuentes, no sientes dolor al agarre ni durante la toma, queda satisfecho y relajado, suelta espontáneamente el pezón, moja y ensucia pañales, está tomando suficiente leche. Si, por el contrario, tienes grietas o dolor, zonas induradas en el pecho, el bebé mama inquieto o se duerme en las tomas y “está todo el día colgado al pecho”, puede no estar tomando toda la leche que necesita. En este caso es necesario controlar su curva de peso y valorar la lactancia para poder identificar la causa de una posible hipogalactia.

Existen múltiples causas de escasa producción de leche. Ninguna de ellas se soluciona administrando exclusivamente suplementos de fórmula. Estos suplementos pueden ser necesarios transitoriamente, pero deben ir acompañados de las medidas adecuadas para corregir la causa de la escasa producción de leche, ya que si no, agravarán la situación y conducirán al destete.

Conviene que sepas que lo que mantiene la producción de leche es la estimulación que realiza la succión de tu bebé o del sacaleches y el vaciado adecuado del pecho. En la gran mayoría de los casos la hipogalactia es debida a escasa estimulación por tomas poco frecuentes, limitar su duración, ofrecer un solo pecho en cada toma y por dificultades en el agarre que conducen a un vaciado inadecuado. Los problemas en el agarre pueden estar ocasionados por las posturas en las que se ofrece el pecho o por dificultades propias del bebé, como un frenillo corto, inmadurez, etc.

Raramente, la hipogalactia es debida a otros problemas médicos que pueden ser identificados y tratados. En algunos de estos casos puede ser necesario recurrir a una lactancia mixta.

Independientemente de la causa de la hipogalactia, las primeras medidas a tomar serán aumentar la frecuencia de las tomas y ofrecer ambos pechos en cada una de ellas, comprimir el pecho durante la succión para facilitar la salida de la leche, permitir que sea el bebé el que suelte espontáneamente el pezón y completar, si es necesario el vaciado mediante la extracción manual o con sacaleches. Ofrece a tu bebé después de una toma la leche extraída y consulta a un profesional. Si con estas medidas no aumenta la producción de leche y sigue siendo necesaria la suplementación con fórmula es recomendable consultar a un profesional experto en lactancia. Quizás sepas que también existen medicamentos para incrementar la producción de leche, llamados galactogogos. Estos fármacos deben ser siempre indicados por un profesional médico, despúes de haber investigado todas las posibles causas de hipogalactia. Si son necesarios se utilizarán junto con las medidas para aumentar la producción de leche arriba indicadas.

Problemas en el recién nacido y lactante

Algunos recién nacidos están muy adormilados durante los primeros días y no se despiertan para mamar. Conviene que le despiertes para que haga al menos 8 tomas al día. Prueba a ponerlo en contacto piel con piel, a masajear sus pies, a cambiarle el pañal o a desnudarle, y si es necesario, ayúdale a engancharse al pecho.

Otros recién nacidos maman con frecuencia pero no succionan de forma efectiva y suelen dormirse en el pecho. Puedes ayudarle comprimiendo el pecho mientras succiona para facilitar la salida de la leche y relajando la compresión durante las pausas.

Hasta que tu bebé haga tomas eficaces es recomendable que te extraigas la leche o el calostro para estimular la producción y ofrecérselo con una cucharita, vasito, jeringa o tetina.

Los lactantes con frenillo corto pueden tener dificultad con el agarre y producir dolor durante la toma. Esta dificultad puede compensarse si se les ayuda a conseguir un agarre profundo, con lo que disminuye la compresión del pezón y el dolor. Además pueden necesitar más tiempo para mamar y puedes ayudarle comprimiendo el pecho durante la succión. En algunos casos puede ser necesaria la corrección quirúrgica.

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