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Tratamiento y seguimiento del Glaucoma de Ángulo Abierto

¿Qué tipos de tratamientos existen?

Existen tres tipos principales de tratamiento para el glaucoma de ángulo abierto: fármacos, láser y cirugía. El objetivo del tratamiento consiste en controlar la presión intraocular para minimizar y ralentizar el daño al nervio óptico.

El tratamiento farmacológico (con colirios) actúa disminuyendo la producción de humor acuoso y/o aumentando su drenaje. El tratamiento con láser y cirugía actúan principalmente aumentando el drenaje de humor acuoso.

Existen varias familias de fármacos que se utilizan para el tratamiento del glaucoma de ángulo abierto:

  • Colinérgico (o mióticos)
  • Adrenérgicos
  • Inhibidores de la anhidrasa carbónica
  • Análogos de las prostaglandinas
  • Betabloqueantes

Dado que el tratamiento con fármacos es diario y a menudo los colirios requieren la administración varias veces al día, es muy importante insistir en el adecuado cumplimiento del tratamiento.

Existen también diferentes tipos de láser, principalmente el láser argón, el diodo y el selectivo. Su aplicación persigue estimular el drenaje del humor acuoso, al provocar pequeñas quemaduras, espaciadas uniformemente sobre el «sistema de drenaje». Se utiliza principalmente en pacientes poco cumplidores con el tratamiento farmacológico y/o en los casos que este suponga una carga.

La cirugía del glaucoma de ángulo abierto es una intervención relativamente sencilla aunque debe realizarse en un hospital. Requiere de anestesia tópica con colirio anestésico o locorregional con una inyección en la pared del ojo. Habitualmente pretende realizar un corte de pequeño tamaño para mejorar el drenaje del humor acuoso , en ocasiones, se implanta un drenaje artificial. La cirugía se practica principalmente en las siguientes situaciones:

  • Fracaso con el uso de fármacos y láser
  • En casos de diagnóstico tardío y enfermedad avanzada
  • Contraindicaciones a la administración de fármacos (alergia o intolerancia).

Habitualmente el tratamiento se inicia con fármacos (colirios) y si no se consigue un control adecuado de la presión intraocular el médico opta por otras técnicas quirúrgicas invasivas altamente eficaces, pero no exentas de riesgos. Aunque se opte por realizar láser o cirugía, se requiere en ocasiones seguir con el tratamiento farmacológico dado que no se trata de intervenciones definitivas y/o curativas.

¿Cuáles son sus complicaciones?

Fármacos

El tratamiento con colirios suele producir picor o escozor de ojos, enrojecimiento y molestias al aplicar las gotas. Ninguno de esos efectos es grave ni perjudica la vista. Los efectos indeseables más comunes son:

  • Enrojecimiento de los ojos
  • Picor
  • Dolor

Algunos fármacos pueden causar reacciones más graves, como reacciones alérgicas (en el ojo o en todo el cuerpo) o alteraciones cardiacas y respiratorias en el caso de los betabloqueantes.

Láser

Las principales complicaciones asociadas al láser con:

  • Molestias oculares o dolor ocular
  • Visión borrosa durante los primeros días
  • Inflamación intraocular
  • Paradójicamente, aumento incontrolado de la presión intraocular.
  • Acúmulo de sangre intraocular
  • Edema corneal. Suele ser transitorio, pero provoca visión borrosa
Cirugía

La cirugía de glaucoma de ángulo abierto puede presentar complicaciones relativamente comunes tras la intervención, como:

  • Infección de la zona de abordaje de la cirugía
  • Sangrado
  • Molestias por el roce de las suturas
  • Cambio de graduación
  • Visión borrosa que puede durar algunas semanas
  • Omflamación intraocular
  • Catarata o progresión de la catarata si la hubiese antes
  • Desprendimiento de retina (muy raro)

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