El Programa de Guías de Práctica Clínica (GPC) en el SNS de GuíaSalud incorpora a la elaboración de guías de práctica clínica el proceso de Exposición Pública, con objeto de permitir que otras organizaciones del ámbito de la salud, ajenas al proceso de elaboración y revisión de la GPC, puedan participar en la revisión del borrador de las GPC del Programa.

Próximamente el Programa de GPC en el SNS iniciará la Exposición Pública del borrador de la Guía de Práctica Clínica sobre Comunicación y Decisiones Compartidas en el Adulto con Necesidades Paliativas.

La guía ha sido elaborada por la Unidad de Asesoramiento Científico-Técnico, Avalia-t, de la Agencia de Conocimiento en Salud (ACIS) y aborda cuestiones clave relacionadas con la comunicación, la toma de decisiones compartida y la planificación compartida de la atención.

Más información sobre el alcance, objetivos y preguntas clínicas de la GPC se pueden encontrar aquí.

Todas aquellas organizaciones nacionales del ámbito de la salud que estén interesadas en participar en dicho proceso deberán estar registradas como Grupo de Interés (GI) como muy tarde el 22 de octubre de 2026.

Para solicitar la participación, puede registrarse aquí.  Los criterios para participar como Grupo de Interés se pueden consultar aquí.

Más información sobre la exposición pública de las GPC del Programa aquí.

 

La independencia editorial es uno de los principios fundamentales en la elaboración de las Guías de Práctica Clínica (GPC) de GuíaSalud en el Sistema Nacional de Salud (SNS). Su objetivo es garantizar que las recomendaciones se formulen a partir de la mejor evidencia científica disponible y de una valoración rigurosa de sus beneficios y riesgos. De este modo, se busca evitar que intereses externos puedan condicionar las decisiones.

Para proteger esta independencia, las agencias que elaboran las guías y la institución responsable del Programa, el IACS, no reciben financiación de la industria para su desarrollo. Además, se establecen protocolos para identificar y gestionar posibles conflictos de interés de todas las personas que participan en su elaboración.

La protección de la independencia es el primer paso

Una GPC es el resultado de un proceso metodológico estructurado en el que participan equipos multidisciplinares formados, entre otros, por profesionales clínicos y metodológicos, documentalistas, economistas, pacientes, y personas expertas.

Primero, el paso más importante es que todas las personas participantes deben declarar sus intereses antes de incorporarse al proceso de elaboración. Estas declaraciones son evaluadas para identificar posibles conflictos que puedan influir en la formulación de las recomendaciones. En el caso de encontrar un conflicto relevante, se adoptan las medidas necesarias, que pueden incluir la limitación de la participación en determinadas preguntas o recomendaciones hasta quedar completamente excluido de la participación. Cuando se presentan este tipo de situaciones, todas han de ser justificadas y documentadas.

Pero la independencia editorial va más allá de la declaración individual de intereses. Durante todas las fases de la toma de decisiones que se incluirán en la guía se debe preservar de influencias externas, tanto en la definición de su alcance y de las preguntas que se abordarán, como en la evaluación e interpretación de la evidencia y la formulación de las recomendaciones.

Participación y transparencia más allá del equipo creador

La independencia editorial no significa desarrollar las guías de manera aislada. Los procesos de elaboración incorporan mecanismos de participación y consulta que permiten recoger aportaciones de diferentes agentes.

Hablamos de los procesos de revisión externa, en los que participan profesionales sanitarios y pacientes que no han intervenido en la elaboración de la guía, así como la exposición pública, que está abierto a la participación de distintos agentes de interés, como grupos de investigación, sociedades científicas, asociaciones de pacientes o la industria. Durante esta fase pueden presentarse observaciones y comentarios, que son valorados de acuerdo con la evidencia científica aportada y los criterios metodológicos establecidos y, cuando procede, pueden dar lugar a modificaciones en las recomendaciones o en otros contenidos de la guía.

Catálogo de guías de práctica clínica

Una vez finalizado el proceso, la transparencia ha de continuar. El Catálogo de Guías de Práctica Clínica de GuíaSalud reúne las guías que cumplen los criterios establecidos para su inclusión. Además, proporciona información que permite conocer su procedencia y características.

Dentro del propio proceso de solicitud de inclusión se recoge la información sobre las entidades elaboradoras, promotoras, entidades que apoyan la elaboración y entidades financiadoras. También se pregunta expresamente si la guía ha recibido financiación de la industria farmacéutica. Finalmente, y siguiendo la línea de este artículo, se solicita información sobre las declaraciones de intereses de sus autores y sobre dónde pueden verificarse.

Esta información permite hacer visibles aspectos que son esenciales para valorar la transparencia y la independencia editorial que buscamos. Este proceso facilita que profesionales, pacientes y ciudadanía conozcan mejor cómo se han desarrollado.

Confianza en unas recomendaciones basadas en la evidencia

La independencia editorial no es únicamente un requisito metodológico. Es una condición necesaria para la credibilidad de las recomendaciones y para la confianza de profesionales sanitarios, pacientes y ciudadanía.

Por ello, el Programa de GPC en el SNS combina rigor metodológico, declaración y gestión de conflictos de interés graves, transparencia sobre la financiación y mecanismos de participación para asegurar que no interfieren en la toma de decisiones científicas.

El objetivo final es claro. Las recomendaciones deben responder a la evidencia científica y a las necesidades del Sistema Nacional de Salud y de sus pacientes, no a los intereses particulares de quienes están implicadas en ellas.

 

Para más información, se puede consultar el manual de elaboración de guías de práctica clínica de GuíaSalud, disponible en https://portal.guiasalud.es/egpc/manual-elaboracion-introduccion/

 

La Asociación Española de Vacunología advierte de que repetir dosis sin necesidad no aporta beneficio y puede aumentar los riesgos.

GuíaSalud ha incorporado una nueva Recomendación de No Hacer (RNH) en la que se desaconseja reiniciar pautas de vacunación incompletas cuando se han respetado los intervalos mínimos establecidos entre dosis.

La recomendación, elaborada por la Asociación Española de Vacunología (AEV), señala que en estos casos no es necesario comenzar de nuevo la pauta, ya que no se obtiene un beneficio inmunológico adicional. Como excepción, el documento indica la vacuna oral frente a la fiebre tifoidea, que sí debe reiniciarse si han transcurrido más de tres semanas entre dosis.

Actualmente la vacunación está considerada como una de las medidas de salud pública con mayor impacto en la reducción de la mortalidad y la morbilidad, por lo que mantener una correcta estrategia vacunal resulta fundamental para la protección de la población frente a una amplia variedad de enfermedades infecciosas.

En este sentido, iniciar de nuevo una pauta sin justificación puede suponer para el paciente la exposición a efectos adversos innecesarios, además de una pérdida de oportunidades de inmunización y un uso ineficiente de los recursos sanitarios.

La recomendación también pone el foco en la importancia de asegurar que las personas con mayor riesgo de complicaciones reciban las vacunas adecuadas en el momento oportuno, siguiendo siempre las indicaciones basadas en la evidencia científica.

Con esta iniciativa, GuíaSalud y la Asociación Española de Vacunología buscan promover prácticas vacunales más seguras y eficaces, contribuyendo a mejorar la cobertura y la protección frente a enfermedades prevenibles.

La recomendación completa puede consultarse en el portal de GuíaSalud: https://portal.guiasalud.es/no-hacer/no-reiniciar-pautas-de-vacunacion-incompletas/

Si te ha interesado este artículo y quieres saber más sobre guías y recomendaciones de GuíaSalud, puedes hacerlo en el siguiente enlace.

GuíaSalud ha publicado recientemente la actualización del capítulo sobre infecciones del tracto respiratorio superior en pediatría, incluido en la Guía terapéutica antimicrobiana del Sistema Nacional de Salud. Se trata de un documento de referencia dirigido a profesionales sanitarios que aborda el diagnóstico, tratamiento, prevención y seguimiento de estas patologías, una de las causas más frecuentes de consulta en la infancia.

La actualización ha sido elaborada en el marco del Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), impulsado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), con el objetivo de incorporar la evidencia científica más reciente y mejorar la práctica clínica dentro de este ámbito.

Las infecciones del tracto respiratorio constituyen uno de los procesos más habituales en la práctica clínica cotidiana, tanto en el medio hospitalario como en el ambulatorio. Los patógenos causantes de estas infecciones son capaces de adquirir mecanismos de resistencia a los antimicrobianos de uso habitual, correlacionando el consumo de antibióticos con el desarrollo de dichas resistencias. En pediatría, un alto porcentaje de las consultas están motivadas por una enfermedad infecciosa, tratándose hasta en un 70% de una infección respiratoria. Es por ello que se actualiza la evidencia del tratamiento de dichas infecciones en pediatría del mismo capítulo de la Guía terapéutica antimicrobiana del SNS.

Sin embargo, la mayoría de ellas son de origen vírico o presentan un curso leve y autolimitado, lo que hace innecesario el uso sistemático de antibióticos. A pesar de ello, una parte significativa de los niños atendidos en consultas ambulatorias recibe este tipo de tratamiento.

Según recogen las investigaciones, el uso inadecuado de antimicrobianos se asocia al desarrollo de resistencias bacterianas, un problema de salud pública que dificulta el tratamiento de futuras infecciones. Además, el empleo de antibióticos puede provocar efectos adversos como alergias, diarreas o sobreinfecciones, aumentando la frecuentación sanitaria.

Es por eso que, en este contexto, la guía pone el foco en la necesidad de optimizar la prescripción antibiótica, y reforzar la educación sanitaria, especialmente dirigida a las familias, para favorecer un uso responsable de estos medicamentos.

El documento aborda distintas situaciones clínicas habituales en la práctica pediátrica, como la faringoamigdalitis, la escarlatina, la laringitis aguda, el resfriado común y la gripe, así como la otitis media aguda o la sinusitis, entre otras. Además de proporcionar recomendaciones sobre cuándo está indicado el tratamiento antibiótico, incluye orientaciones relativas al diagnóstico, al tratamiento sintomático y a las medidas no farmacológicas en el abordaje de estas infecciones.

La publicación forma parte del compromiso de GuíaSalud con la difusión de recomendaciones basadas en la evidencia científica, con el objetivo de mejorar la calidad asistencial y promover un uso adecuado de los recursos sanitarios.

La guía completa puede consultarse en el portal de GuíaSalud:
https://portal.guiasalud.es/gpc/infecciones-tracto-respiratorio-superior-pediatria/

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GuíaSalud recientemente ha incorporado a su catálogo una nueva Recomendación de No Hacer (RNH) en la que se desaconseja utilizar 2 tipos de medicamentos: opioides mayores y benzodiacepinas, para el tratamiento de las personas con fibromialgia. La iniciativa ha sido elaborada por la Sociedad Española de Reumatología (SER) con el objetivo de promover una atención más segura y efectiva, basada en la evidencia científica.

Según la recomendación, la efectividad de estos fármacos en pacientes con fibromialgia es insuficiente, mientras que los riesgos asociados a su uso —tales como la posibilidad de adicción, efectos adversos graves o interacciones con otros medicamentos— está bien constatado.

Por otro lado, los datos disponibles indican que alrededor del 27% de las personas con fibromialgia reciben opioides mayores, una situación que, como demuestran los datos analizados hasta el momento, puede contribuir a empeorar algunos síntomas de la enfermedad, dado que los efectos secundarios y las interacciones con otros medicamentos no son despreciables. De hecho, en determinados pacientes se ha observado que la retirada de estos medicamentos se asocia a una mejoría de las manifestaciones clínicas.

Así pues, con esta recomendación, tanto GuíaSalud como la Sociedad Española de Reumatología buscan fomentar un uso más prudente de estos fármacos y favorecer la toma de decisiones clínicas más seguras y efectivas para las personas con fibromialgia.

Tanto esta recomendación completa como otras muchas que impulsamos desde GuíaSalud, pueden consultarse en el portal oficial de GuíaSalud, en el siguiente enlace:

https://portal.guiasalud.es/wp-content/uploads/2025/12/rnh_61_201.pdf

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El Programa de Guías de Práctica Clínica (GPC) en el SNS de GuíaSalud incorpora a la elaboración de guías de práctica clínica el proceso de Exposición Pública, con objeto de permitir que otras organizaciones del ámbito de la salud, ajenas al proceso de elaboración y revisión de la GPC, puedan participar en la revisión del borrador de las GPC del Programa.

Próximamente el Programa de GPC en el SNS iniciará la Exposición Pública del borrador de la sobre el manejo de fármacos antidiabéticos en personas con Diabetes Mellitus tipo 2.

La guía ha sido elaborada por el Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud (IACS) y aborda cuestiones clave relacionadas con el diagnóstico, el tratamiento, el manejo y seguimiento clínico de las personas con Diabetes Mellitus tipo 2 además de aspectos educacionales.

Más información sobre el alcance, objetivos y preguntas clínicas de la GPC se pueden encontrar aquí.

Todas aquellas organizaciones nacionales del ámbito de la salud que estén interesadas en participar en dicho proceso deberán estar registradas como Grupo de Interés (GI) como muy tarde el 3 de julio de 2026.

Para solicitar la participación, puede registrarse aquí. Los criterios para participar como Grupo de Interés se pueden consultar aquí.

Más información sobre la exposición pública de las GPC del Programa aquí.

El Programa de Guías de Práctica Clínica (GPC) en el SNS de GuíaSalud incorpora a la elaboración de guías de práctica clínica el proceso de Exposición Pública, con objeto de permitir que otras organizaciones del ámbito de la salud, ajenas al proceso de elaboración y revisión de la GPC, puedan participar en la revisión del borrador de las GPC del Programa.

Próximamente el Programa de GPC en el SNS iniciará la Exposición Pública del borrador de la Guía de Práctica Clínica (GPC) sobre el Manejo del Dolor Crónico Primario

La guía ha sido elaborada por el Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud (IACS) y aborda cuestiones clave relacionadas con el diagnóstico, el tratamiento, el manejo y seguimiento clínico de las personas con dolor crónico primario además de aspectos educacionales.

Más información sobre el alcance, objetivos y preguntas clínicas de la GPC se pueden encontrar aquí (pdf).

Todas aquellas organizaciones nacionales del ámbito de la salud que estén interesadas en participar en dicho proceso deberán estar registradas como Grupo de Interés (GI) como muy tarde el 26 de junio de 2026.

Para solicitar la participación, puede registrarse aquí.   Los criterios para participar como Grupo de Interés se pueden consultar aquí.

Más información sobre la exposición pública de las GPC del Programa aquí.

El Programa de Guías de Práctica Clínica (GPC) en el SNS de GuíaSalud incorpora a la elaboración de guías de práctica clínica el proceso de Exposición Pública, con objeto de permitir que otras organizaciones del ámbito de la salud, ajenas al proceso de elaboración y revisión de la GPC, puedan participar en la revisión del borrador de las GPC del Programa.

Próximamente el Programa de GPC en el SNS iniciará la Exposición Pública del borrador de la Guía de Práctica Clínica (GPC) para el Manejo de la Hipertensión Arterial en Atención Primaria.

La guía ha sido elaborada por el Servicio de Evaluación y Planificación del Servicio Canario de la Salud (SESCS) y aborda cuestiones clave relacionadas con el diagnóstico, el tratamiento, el manejo y seguimiento clínico de las personas con hipertensión arterial además de aspectos educacionales.

Más información sobre el alcance, objetivos y preguntas clínicas de la GPC se pueden encontrar aquí.

Todas aquellas organizaciones nacionales del ámbito de la salud que estén interesadas en participar en dicho proceso deberán estar registradas como Grupo de Interés (GI) como muy tarde el 22 de junio de 2026.

Para solicitar la participación, puede registrarse aquí. Los criterios para participar como Grupo de Interés se pueden consultar aquí.

Más información sobre la exposición pública de las GPC del Programa aquí.

La salud de las personas no depende únicamente de factores biológicos o genéticos. El lugar en el que vivimos, trabajamos o nos relacionamos influye de manera decisiva en nuestro bienestar. De hecho, la evidencia señala que la salud y la enfermedad dependen más del código postal que del código genético, lo que pone de relieve el peso de los determinantes sociales, es decir, cómo el conjunto de circunstancias a través de las cuales las personas nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen, así como los sistemas establecidos para combatir las enfermedades, condicionan la salud.

Bajo esta premisa, la guía “Participar para ganar salud” (pdf), basada en la adaptación española de las recomendaciones internacionales sobre participación comunitaria, pone el foco en el papel activo de la ciudadanía como elemento clave para mejorar la salud y reducir desigualdades. Este documento es la versión para todos los públicos de la «Guía Participación Comunitaria: Mejorando la salud y el bienestar y reduciendo desigualdades en salud».

El documento, del que nos hacemos eco desde GuíaSalud, ha sido elaborado en el marco del proyecto AdaptA GPS, con la participación de profesionales de distintas instituciones y bajo la coordinación del Ministerio de Sanidad, y plantea la idea central de que, para mejorar la salud colectiva, es necesario contar con las personas en la toma de decisiones que afectan a su vida cotidiana. Además, esta versión se presenta como una herramienta accesible para todos los públicos, con un lenguaje claro y sin tecnicismos, que busca implicar tanto a profesionales como a la ciudadanía.

La salud también se construye fuera del sistema sanitario

Condiciones de vida como el entorno urbano, el empleo, la educación o los cuidados influyen directamente en la salud. Por ello, decisiones como el diseño de una calle, un menú escolar o las condiciones laborales tienen un impacto real en el bienestar de la población.

Sin embargo, estas decisiones suelen adoptarse en ámbitos técnicos o políticos sin la participación directa de la ciudadanía. La guía subraya que incorporar la voz de las personas permite diseñar medidas más eficaces, adaptadas a las necesidades reales y con mayor impacto en la salud. 

Además, participar no solo mejora las políticas públicas, sino también la propia salud de las personas, al fortalecer las redes sociales, el apoyo comunitario y el sentimiento de pertenencia. Contar con redes sólidas de cuidado y con entornos donde el encuentro sea seguro y agradable es un factor clave para la salud colectiva.

Uno de los aspectos clave que analiza la guía es la desigualdad en salud. En España, existen diferencias significativas en la esperanza de vida y en los años vividos con buena salud en función de factores como el nivel socioeconómico, el género o el origen.Por ejemplo, estudios han detectado diferencias de hasta ocho años en la esperanza de vida entre barrios de una misma ciudad. Estas desigualdades, además de injustas, son evitables y afectan al conjunto de la sociedad. También se observan diferencias en los años vividos con buena salud, ya que son menores en mujeres, en personas con trabajos manuales o en colectivos migrantes y racializados. Esto refleja una “escalera social” en la que la salud empeora a medida que disminuyen los recursos y la capacidad de control sobre la propia vida.

En este contexto, la participación comunitaria se plantea como una herramienta para garantizar que todas las voces, especialmente las de los colectivos más vulnerables, estén presentes en las decisiones que afectan a la salud. 

Una guía para hacer efectiva la participación

La guía adapta al contexto español las recomendaciones de National Institute for Health and Care Excellence (NICE), basadas en la evidencia sobre qué estrategias funcionan realmente en participación comunitaria.Su objetivo es ofrecer un lenguaje común y accesible que facilite la implicación de la ciudadanía, los profesionales, las administraciones públicas y el tejido asociativo.

Entre sus principales aportaciones destacan cinco líneas de acción:

  1. Trabajar de forma conjunta desde el inicio
    La participación debe integrarse en todas las fases de las actuaciones en salud: diseño, puesta en marcha y evaluación. Esto implica reconocer el conocimiento de la comunidad y fomentar redes de colaboración. También supone respetar el derecho de las personas a implicarse según su voluntad y facilitar el intercambio de conocimientos, habilidades y experiencias.
  2. Construir alianzas basadas en las necesidades locales
    Las acciones deben partir de las prioridades reales de cada comunidad, aprovechando sus recursos y fortalezas, y promoviendo la cooperación entre instituciones y ciudadanía. 
  3. Facilitar la implicación activa de la población
    Es fundamental identificar personas referentes dentro de la comunidad, fomentar la participación entre iguales y ofrecer formación y apoyo para que puedan implicarse de manera efectiva. Asimismo, se promueve que estas personas actúen como puente entre instituciones y ciudadanía, especialmente para llegar a grupos en situación de mayor vulnerabilidad.
  4. Integrar la participación en las políticas públicas
    Las administraciones deben incorporar procedimientos, recursos y sistemas de evaluación que garanticen la participación comunitaria de forma estructural y sostenida en el tiempo. Esto implica planificar recursos suficientes, establecer mecanismos de seguimiento y asegurar que los aprendizajes obtenidos se incorporen en futuras actuaciones.
  5. Eliminar barreras para participar
    Para que la participación sea real, debe ser accesible. Esto incluye adaptar los canales de comunicación, ofrecer información clara, facilitar horarios, garantizar espacios inclusivos y tener en cuenta la diversidad cultural, social y funcional. También supone identificar y reducir barreras específicas, como la desigualdad en el acceso a internet,, las dificultades de comunicación por hablar diferentes idiomas o las cargas de cuidados, e incorporar medidas como servicios de apoyo (ludotecas, atención a la dependencia) que faciliten la participación.

Participación, salud y equidad: un cambio de enfoque

La guía propone avanzar hacia un modelo de salud más participativo, en el que las personas dejen de ser receptoras pasivas y pasen a formar parte activa de las decisiones que afectan a su bienestar.

Este enfoque no solo mejora la calidad de las prestaciones o acciones en salud , sino que contribuye a construir sociedades más justas, cohesionadas y saludables. Además, promueve una forma de trabajo basada en la confianza, el compromiso y el desarrollo de capacidades comunitarias, entendiendo que estos procesos requieren tiempo y recursos.

En definitiva, participar no es solo un derecho, sino también una herramienta eficaz para ganar salud y reducir desigualdades.

El documento, basado en una revisión sistemática de la evidencia con metaanálisis, y en el consenso de expertos, busca orientar la toma de decisiones clínicas en una patología poco frecuente, pero de alto impacto

Zaragoza, mayo de 2026.- GuíaSalud ha publicado un nuevo Producto Basado en la Evidencia (OPBE) centrado en el manejo del ictus isquémico en la infancia y la adolescencia, un documento concebido como una herramienta de apoyo a los profesionales sanitarios en la toma de decisiones clínicas ante esta patología.

El OPBE ha sido elaborado por el Área de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de Andalucía (AETSA) en el marco del Plan anual de trabajo de la Red Española de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y Prestaciones del Sistema Nacional de Salud, financiado por el Ministerio de Sanidad.

El ictus en población pediátrica, aunque menos frecuente que en adultos, representa una de las diez causas más habituales de mortalidad entre los 5 y los 24 años. Sus consecuencias pueden ser especialmente graves, ya que hasta el 50 % de los recién nacidos y el 65 % de los niños y niñas mayores de un mes que lo sufren presentan déficits motores duraderos. A su vez, hasta el 60 % de los casos neonatales desarrollan déficits cognitivos, especialmente en funciones ejecutivas y del lenguaje.

Esta elevada carga de enfermedad, junto con la falta de recomendaciones específicas adaptadas por edad, ha motivado la elaboración de este OPBE, que pone el foco en el tratamiento del ictus isquémico agudo en la infancia y la adolescencia.

El documento combina una revisión sistemática de la literatura con un proceso de consenso de expertos mediante el método RAND/UCLA. En total, se evaluaron 128 escenarios clínicos relacionados con el uso de tratamientos como la trombectomía mecánica y la fibrinólisis con rtPA.

El objetivo principal ha sido identificar las opciones terapéuticas más adecuadas en función de las características del paciente, analizando tanto su efectividad como su seguridad, y desarrollando una herramienta de ayuda a la toma de decisiones para profesionales sanitarios.

Los resultados del análisis muestran que, en términos generales, los tratamientos evaluados presentan resultados similares en efectividad y seguridad a los observados en población adulta. En concreto, se alcanzaron tasas de buena reperfusión (mTICI score 2b–3) superiores al 87 %, mientras que las complicaciones hemorrágicas se situaron por debajo del 5 % tanto en trombectomía como en fibrinólisis.

No obstante, el documento subraya que una de las principales limitaciones actuales es la falta de criterios claramente definidos para identificar qué pacientes pediátricos son los más adecuados para cada tratamiento.

El consenso con el método RAND/UCLA aporta matices importantes en función de la edad del paciente:

El OPBE también pone de relieve la complejidad del diagnóstico en población pediátrica. A diferencia de los adultos, los síntomas pueden ser menos específicos, especialmente en edades tempranas, donde pueden presentarse como crisis epilépticas, alteraciones del nivel de conciencia o déficits neurológicos focales.

Esta variabilidad clínica, unida a la baja frecuencia de la enfermedad, hace imprescindible un alto índice de sospecha y una identificación temprana de factores de riesgo para mejorar el pronóstico.

Con la difusión de este OPBE, GuíaSalud contribuye a reducir las lagunas de conocimiento existentes y a mejorar la calidad de la atención sanitaria en un ámbito especialmente sensible como es el manejo del ictus pediátrico.

El documento no solo sintetiza la mejor evidencia disponible, sino que también propone criterios de uso adecuado y líneas de investigación futura, con el objetivo de avanzar hacia una atención más precisa, segura y adaptada a las necesidades de niños y adolescentes.

El OPBE Manejo del Ictus en la Infancia y Adolescencia puede consultarse en el siguiente enlace: https://portal.guiasalud.es/opbe/manejo-ictus-isquemico-infancia-adolescencia/