La independencia editorial es uno de los principios fundamentales en la elaboración de las Guías de Práctica Clínica (GPC) de GuíaSalud en el Sistema Nacional de Salud (SNS). Su objetivo es garantizar que las recomendaciones se formulen a partir de la mejor evidencia científica disponible y de una valoración rigurosa de sus beneficios y riesgos. De este modo, se busca evitar que intereses externos puedan condicionar las decisiones.
Para proteger esta independencia, las agencias que elaboran las guías y la institución responsable del Programa, el IACS, no reciben financiación de la industria para su desarrollo. Además, se establecen protocolos para identificar y gestionar posibles conflictos de interés de todas las personas que participan en su elaboración.
La protección de la independencia es el primer paso
Una GPC es el resultado de un proceso metodológico estructurado en el que participan equipos multidisciplinares formados, entre otros, por profesionales clínicos y metodológicos, documentalistas, economistas, pacientes, y personas expertas.
Primero, el paso más importante es que todas las personas participantes deben declarar sus intereses antes de incorporarse al proceso de elaboración. Estas declaraciones son evaluadas para identificar posibles conflictos que puedan influir en la formulación de las recomendaciones. En el caso de encontrar un conflicto relevante, se adoptan las medidas necesarias, que pueden incluir la limitación de la participación en determinadas preguntas o recomendaciones hasta quedar completamente excluido de la participación. Cuando se presentan este tipo de situaciones, todas han de ser justificadas y documentadas.
Pero la independencia editorial va más allá de la declaración individual de intereses. Durante todas las fases de la toma de decisiones que se incluirán en la guía se debe preservar de influencias externas, tanto en la definición de su alcance y de las preguntas que se abordarán, como en la evaluación e interpretación de la evidencia y la formulación de las recomendaciones.
Participación y transparencia más allá del equipo creador
La independencia editorial no significa desarrollar las guías de manera aislada. Los procesos de elaboración incorporan mecanismos de participación y consulta que permiten recoger aportaciones de diferentes agentes.
Hablamos de los procesos de revisión externa, en los que participan profesionales sanitarios y pacientes que no han intervenido en la elaboración de la guía, así como la exposición pública, que está abierto a la participación de distintos agentes de interés, como grupos de investigación, sociedades científicas, asociaciones de pacientes o la industria. Durante esta fase pueden presentarse observaciones y comentarios, que son valorados de acuerdo con la evidencia científica aportada y los criterios metodológicos establecidos y, cuando procede, pueden dar lugar a modificaciones en las recomendaciones o en otros contenidos de la guía.
Catálogo de guías de práctica clínica
Una vez finalizado el proceso, la transparencia ha de continuar. El Catálogo de Guías de Práctica Clínica de GuíaSalud reúne las guías que cumplen los criterios establecidos para su inclusión. Además, proporciona información que permite conocer su procedencia y características.
Dentro del propio proceso de solicitud de inclusión se recoge la información sobre las entidades elaboradoras, promotoras, entidades que apoyan la elaboración y entidades financiadoras. También se pregunta expresamente si la guía ha recibido financiación de la industria farmacéutica. Finalmente, y siguiendo la línea de este artículo, se solicita información sobre las declaraciones de intereses de sus autores y sobre dónde pueden verificarse.
Esta información permite hacer visibles aspectos que son esenciales para valorar la transparencia y la independencia editorial que buscamos. Este proceso facilita que profesionales, pacientes y ciudadanía conozcan mejor cómo se han desarrollado.
Confianza en unas recomendaciones basadas en la evidencia
La independencia editorial no es únicamente un requisito metodológico. Es una condición necesaria para la credibilidad de las recomendaciones y para la confianza de profesionales sanitarios, pacientes y ciudadanía.
Por ello, el Programa de GPC en el SNS combina rigor metodológico, declaración y gestión de conflictos de interés graves, transparencia sobre la financiación y mecanismos de participación para asegurar que no interfieren en la toma de decisiones científicas.
El objetivo final es claro. Las recomendaciones deben responder a la evidencia científica y a las necesidades del Sistema Nacional de Salud y de sus pacientes, no a los intereses particulares de quienes están implicadas en ellas.
Para más información, se puede consultar el manual de elaboración de guías de práctica clínica de GuíaSalud, disponible en https://portal.guiasalud.es/egpc/manual-elaboracion-introduccion/