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¿Cómo sé que mi bebé está tomando suficiente leche?

Tu recién nacido está tomando suficiente leche si tiene un color sonrosado, su piel es tersa, está tranquilo, realiza tomas frecuentes (al menos ocho al día) y se queda relajado al terminar, moja pañales, hace varias deposiciones al día y su peso evoluciona adecuadamente. Si además no tienes dolor en el pecho la lactancia se está instaurando sin problemas.

Es importante que amamantes a tu bebé con frecuencia. Para ello debes estar atenta a las primeras señales de hambre (abrir la boca, mover la cabeza hacia los lados, realizar muecas de succión o llevarse la mano a la boca) y ofrecerle el pecho sin esperar a que llore. La ansiedad dificulta el inicio de la toma.

Resulta conveniente que, en las primeras 48-72 horas tras el alta hospitalaria, tu bebé sea reconocido en el Centro de Salud. Tras esta primera visita se programarán consultas sucesivas con la frecuencia necesaria para comprobar que todo se desarrolla normalmente.

Conviene que sepas que los recién nacidos tienen el estómago pequeño (del tamaño de una cereza al nacer y de una nuez a los tres días) y la leche se digiere muy rápidamente, por lo que necesitan mamar con frecuencia. Las tomas no tienen por qué ser cada tres horas. Lo importante es que realicen al menos ocho tomas al día y no se hagan pausas de más de cinco o seis horas. De hecho, muchos recién nacidos agrupan algunas tomas durante unas horas y luego las espacian más. Si la pausa se prolonga más de cinco o seis horas, es conveniente intentar despertarle y ponerle al pecho. Si tienes dificultades para despertarle, el contacto piel con piel estimula sus reflejos y facilita el inicio de la toma.