La existencia de una guía de práctica clínica (GPC) actualizada sobre la prevención del ictus puede ser una herramienta útil para dar respuesta a las cuestiones planteadas en la asistencia tanto del paciente sano como del paciente que ha sufrido un ictus previo. Una de las líneas estratégicas para mejorar la práctica clínica (estrategia 10) dentro del Plan Nacional de Calidad para el Sistema Nacional de Salud (SNS) es documentar y proponer iniciativas con el objetivo de disminuir la variabilidad no justificada de la práctica clínica e impulsar la elaboración y el uso de GPC vinculadas a las estrategias de salud14.
El MSC, en consonancia con los planteamientos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y de manera íntimamente relacionada con la prevención vascular en general, propugna asimismo un enfoque integrado que combine la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de la cardiopatía isquémica con las correspondientes medidas para el cáncer, la diabetes, las enfermedades cerebrovasculares y otras patologías crónicas, dado que muchas de ellas comparten factores de riesgo comunes tales como el tabaquismo, la dieta o la inactividad física, y requieren respuestas similares desde los servicios sanitarios del SNS14. Así mismo, dentro de este programa de elaboración de guías, durante el período 2008-2009 se publicarán dos guías estrechamente relacionadas con la prevención vascular: una sobre la diabetes mellitus tipo 2 y otra sobre la prevención de la obesidad infantil y juvenil.
Esta GPC aborda la prevención tanto primaria como secundaria del ictus en adultos. Por ictus se ha considerado tanto el episodio agudo, ya sea isquémico (ataque isquémico transitorio [AIT] e infarto cerebral) como hemorrágico. Por prevención primaria se consideran las estrategias o intervenciones dirigidas a reducir el riesgo de sufrir un primer ictus, y por prevención secundaria, las estrategias dirigidas a aquellas personas que ya han sufrido un ictus.
Por el contrario, la GPC no incluye recomendaciones acerca del diagnóstico, el tratamiento del ictus agudo o la organización de los servicios asistenciales. Estos aspectos, igualmente importantes, son objetivo de otras guías, tanto en nuestro entorno como en el ámbito internacional (ver Anexo 7
).
Esta guía se ha desarrollado con los siguientes objetivos: ofrecer recomendaciones al profesional para mejorar la atención a los pacientes con riesgo de sufrir un ictus o a los que ya lo han sufrido, tanto en el ámbito de la atención primaria como de la especializada; desarrollar estándares que puedan utilizarse para evaluar la práctica de los profesionales, y ayudar a los pacientes a tomar decisiones mejor informados.
Una GPC sobre la prevención primaria y secundaria del ictus basada en la mejor evidencia disponible tiene la virtud de beneficiar tanto a profesionales de la salud como a pacientes. A los médicos porque les orienta en el manejo óptimo de esta situación y en la utilización adecuada de los recursos sanitarios disponibles, y a los pacientes porque se benefician de una atención homogénea y de calidad contrastada.
Tanto los pacientes como los profesionales de la salud, los políticos, los gestores sanitarios, los servicios asistenciales y, en definitiva, la sociedad en general, deberían tener acceso a aquellos instrumentos que permitan contrastar la calidad asistencial y su eficiencia como esta GPC.
Estas recomendaciones han sido desarrolladas por un equipo multidisciplinar formado por profesionales implicados en el cuidado de este tipo de pacientes y que, previamente al desarrollo del trabajo, han cumplimentado una declaración de intereses (ver Anexo 6
).
Última actualización: mayo 2009

