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Nota: Han transcurrido más de 5 años desde la publicación de esta Guía de Práctica Clínica y está pendiente su actualización. Las recomendaciones que contiene han de ser consideradas con precaución teniendo en cuenta que está pendiente evaluar su vigencia.

APRENDIENDO A CONOCER Y VIVIR CON LA EPOC

¿Cómo se diagnostica la EPOC?

A menudo, es difícil de diagnosticar la EPOC en las etapas iniciales. Se debe sospechar de la enfermedad ante la presencia de síntomas que hemos descrito anteriormente. Para diagnosticarle, el médico tendrá en cuenta su historia clínica y pruebas médicas como son la espirometría, la radiografía de tórax y otrs pruebas de laboratorio. Si es necesario en su centro sanitario pueden utilizar otras herramientas para valorar y establecer el diagnóstico de la enfermedad.

  • Historia clínica: Se le preguntará sobre los síntomas que tiene, como la tos, esputos, dificultad para respirar o disnea; cuando aparecieron por primera vez o el tiempo que lleva con ellos; si aparecen con el ejercicio; si ha tenido asma, si es fumador o ex-fumador. También sobre aspectos de su historia familiar o si está expuesto a factores de riesgo relacionados con la enfermedad como contaminantes o productos químicos.
  • Exploración física: Es el examen físico. Su médico le examinará y auscultará el pecho, su respiración, su corazón y explorará otras partes de su cuerpo para excluir que sean otras condiciones las que puedan estar causando los síntomas. Así se ayuda al diagnóstico de la enfermedad y a saber si sus síntomas pueden tener otra causa que no sea la EPOC.
  • Espirometría: Es una prueba que mide la función pulmonar. Es una de las pruebas más importantes para determinar si una persona tiene EPOC. La espirometría puede detectar la EPOC incluso en personas que aún no tienen síntomas, por lo que se realiza a los pacientes en los que se sospecha EPOC u otras enfermedades respiratorias.
    Durante la espirometría, primero se hace una respiración profunda y luego se sopla, tan fuerte y tan rápido como sea posible, dentro de un tubo conectado a una máquina llamado espirómetro. El espirómetro mide la velocidad y la cantidad de aire que entra y que se puede expulsar de los pulmones. Esta prueba sirve para confirmar el diagnóstico y conocer la gravedad de la enfermedad. Una vez diagnosticada la EPOC, esta prueba se repite para seguir el estado de la enfermedad a lo largo del tiempo y la respuesta al tratamiento.
  • Pruebas de laboratorio: Se realizan análisis de sangre, en los que se mide el número de glóbulos rojos, blancos, el nivel de urea, el sodio, el potasio y otros valores importantes para conocer su estado de salud.
  • Radiografía de tórax: Permiten obtener una imagen de los pulmones. Es útil para el diagnóstico de la enfermedad y para descartar otras enfermedades como la neumonía o derrames pleurales, que pudieran causar los síntomas.

En ocasiones se solicitan pruebas radiológicas más complejas:

  • Tomografía computarizada o TAC: La tomografía computarizada es una prueba radiológica que permite captar muchos cortes detallados del pulmón para valorar la estructura de las vías respiratorias y los tejidos pulmonares. Se suele recomendar si hay dudas en el diagnóstico o en algunas personas con EPOC seleccionadas para cirugía.

También en algunos casos se pueden solicitar otras pruebas de función pulmonar:

  • Pletismografía corporal: Es una prueba de medición del volumen pulmonar. Mide la cantidad de aire que se queda en el pulmón tras una espiración forzada, o lo que es lo mismo si se tiene aire atrapado en el pulmón. Por tanto, permite conocer el valor de la capacidad pulmonar total. Se realiza generalmente sentado dentro de una cabina herméticamente cerrada.
  • Oximetría: Mide la cantidad de óxigeno (o saturación de oxígeno) en la sangre. Para ello se usa un dispositivo llamado (pulsiómetro), que se sujeta en el dedo o en el lóbulo de la oreja. No es una prueba dolorosa, ni entraña riesgo alguno, ya que mide el oíxgeno con rayos de luz.
  • Gasometría arterial: Permite obtener datos directamente de la sangre arterial sobre el nivel de oxígeno y de dióxido de carbono. Se realiza obteniendo una muestra de sangre bien de la artria de la muñeca, la arteria femoral en la ingle o la arteria braquial en el brazo.
  • Muestra de esputo y cultivo de secreciones: Ante la sospecha de infección bacteriana se puede requerir el análisis de una muestra de esputo y su cultivo. Esta prueba consiste en recoger la mucosidad o moco que el paciente expulsa con la tos, para analizar su contenido. Permite facilitar la selección del antibiótico que se va a utilizar frente a la infección.
  • Estudio del sueño mediante polisomnografía: Es una técnica con la que se registra durante toda la noche diversos aspectos relacionados con el sueño del paciente y su respiración. Se utiliza para aquellas personas con EPOC cuando se sospeche que también presentan apnea del sueño. El médico colocará electrodos en el mentón, el cuero cabelludo y en el borde externo de los párpados, mientras duerme. Se le colocan monitores en el pecho para registrar la frecuencia cardíaca y la respiración. Se medirá el número de veces que deja de respirar (apnea).

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Última actualización: marzo de 2014

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